Como la maestra Elba Esther Gordillo, de quien fue operador político
Al terminar su interinato en febrero de 2024 extendió su mandato nueve meses más, que ya vencieron. Hoy, como secretario general irregular convocará a recambio hasta 2027.
Por: Serapio

Alfonso Cepeda Salas, maestro normalista apodado El Trampitas; ex operador político de Elba Esther Gordillo, hoy senador por Morena y secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), “es un hombre que maneja a la perfección los golpes bajos y practica con maestría el arte de la traición”, reseñan de él profesores en diversos artículos periodísticos publicados en su natal Coahuila.
Otros mentores, más recientemente, al observar que recorre el país con la idea de perpetuarse en el cargo (que ocupa desde noviembre de 2018), en las redes sociales lo describen como “intrigoso”, “megalómano”, “mentiroso y proclive a la traición”, pues, dicen, “tiende a actuar con astucia oculta para conseguir sus fines”.
Hasta antes de que elementos de la PGR la arrestaran (el 26 de febrero de 2013), Cepeda Salas era, junto con Rafael Ochoa, secretario general del SNTE, uno de los principales operadores político-electorales en los procesos internos del PRI o en las elecciones federales de la maestra Elba Esther Gordillo. Fungía como coordinador del Colegiado Nacional de Organización, instancia clave de Gordillo para articular la estructura sindical y controlar las 61 secciones locales del sindicato.
“Ponchito”, como le llamaba “cariñosamente” la maestra al hoy senador y dirigente nacional del sindicato más grande de América Latina, que pretende reelegirse, para continuar vendiendo caro su amor a la llamada Cuarta Transformación, como por décadas lo hizo Gordillo.
La primera muestra “amorosa”, la dio Cepeda Salas con la afiliación masiva a Morena de maestros (y sus familias) que integran el sindicato del magisterio.
Desde los tiempos de Gordillo, este maestro normalista asentó su radio de influencia en el centro del país, con el control de las secciones sindicales en el estado de México, Hidalgo, Sinaloa, Nuevo León, Chiapas, Jalisco, Baja California y, desde luego, la Ciudad de México.
Antes de que Gordillo cayera de la gracia del poder político que la apapachó y luego la encarceló, Cepeda Salas así hablaba de su mentora:
“Es una gran dirigente y maestra en toda la extensión del término. Cada día y en cada acción nos enseña algo. Es un privilegio trabajar con ella, aprender de ella; aspiro a tener una parte de su talento, de su capacidad innovadora, de su vocación reformista…”.

Cepeda Salas, en efecto, aprendió bien de la maestra Gordillo: pasó de ser un modesto profesor a un acaudalado senador. Es multimillonario, y no imparte clases frente a grupo, al menos desde 1983, cuando fue nombrado secretario de Trabajo y Conflictos del Nivel Superior de la sección 38, en Coahuila, la cual “saqueó” durante el trienio 1996-1999, han denunciado profesores en diversos periódicos de esa entidad.
En la Ciudad de México, se hizo de una veintena de estacionamientos y más de medio centenar de servicios de autolavados; es propietario de bienes inmuebles en los estados de Guerrero, Guanajuato y Coahuila construidos con recursos del Fondo de la Vivienda de esa Sección 38, dicen sus detractores del magisterio,
Desde entonces saltó sin interrupción de comisión sindical en comisión, que le permitieron el manejo de grupos de choque para agredir a los maestros disidentes en los congresos extraordinarios, dirigidos por Pedro Raúl Armas del Pozzo, ex delegado de los maestros de Educación Física en la Sección 10.
A Del Pozzo, como ex comandante de las extintas Policía Judicial Federal y de la Agencia Federal de Investigación (AFI), se le acusaba de mantener nexos con matones de Amado Carrillo Fuentes; “El Mayo” Zambada, Alcides Ramón Magaña, “El Metro”; Albino Quintero Meraz, Eduardo González Quirarte, capos de la droga de esa época.
Como miembro del CEN del SNTE, encabezado por Juan Díaz de la Torre, sucesor de Gordillo cuando ésta cayó en desgracia, Cepeda Salas, en julio de 2016, impuso en la Sección 34, en Zacatecas, a Soralla Bañuelos de la Torre para quedar bien con el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, con quien Soralla mantenía un “vínculo muy cercano”.
Siendo coordinador del Colegiado Nacional de Administración y Finanzas del SNTE, vociferaba que él era capaz de dirigir el SNTE mejor que el “timorato y asustadizo”, Juan Díaz de la Torre. Dos años después, en noviembre de 2018, lo desplazó. Lo que le permitió crear toda una flotilla de “aviadores” en el sindicato, con su parentela y amantes (Rosa González, Imelda Infante, por ejemplo) que comenzaron cobrar, sin trabajar.

Por cómo logró su objetivo, se podría decir que Cepeda Salas llegó a la dirección nacional del gremio magisterial en 2018, como resultado de un pleito entre caciques sindicales.
Una vez que fue liberada, en agosto de 2018, Gordillo juró venganza contra quien la traicionó: Juan Díaz de la Torre. Sabiendo lo que le esperaba, “patitas pa’ qué las quiero”, pensó Díaz de la Torre quien, el 22 de noviembre de ese año, solicitó licencia definitiva y corrió a esconderse en Miami.
A pesar de que soñaba con regresar a liderar a los maestros como en sus mejores tiempos, Elba Esther no pudo cristalizar su sueño. El del ya para entonces multimillonario y desleal Alfonso Cepeda, en cambio, se hizo realidad.
En noviembre de 2018 fue designado sustituir en el cargo al huidizo Díaz de la Torre, a pesar de haber crecido a la sombra de Gordillo como operador de los grupos de choque contra la disidencia magisterial, y amigo de los amigos de los capos del crimen organizado.
Ya como dirigente máximo del SNTE, Alfonso Cepeda sin rubor proclamó que los miembros del sindicato eran los “soldados intelectuales” de la 4T; en pago, en febrero de 2024 (cuando terminó su interinato), apenas se hizo morenista, ese partido lo hizo senador. En reciprocidad, sin consultar a la base laboral, ofreció afiliar a Morena a los casi 2 millones de trabajadores de la educación y sus familias.
Terminado su interinato en 2024, solicitó al Consejo Nacional una extensión de su mandato hasta noviembre de ese año, por lo que, desde entonces, funge de secretario general irregular. Actualmente, con sus recorridos por todo el país, todo parece indicar que convocará a un recambio del Comité Nacional hasta 2027.
Juez y parte en las elecciones seccionales
El SNTE tiene 61 secciones, en las cuales en su mayoría regularmente se realizan “elecciones” fuera de las fechas establecidas. “Comicios” en los que la dirección nacional controla los órganos electorales, del padrón, las convocatorias, la instalación de casillas, el conteo de votos, las finanzas y “atiende” las impugnaciones.
La “contienda”, pues, es una farsa electoral, por lo que los profesores exigen nuevo reglamento y estatutos democráticos, al margen del SNTE. Pero ante la cerrazón del CEN, el 50 por ciento de los trabajadores de la educación no votan; de la mitad restante que sí sufraga en los comicios seccionales, 75 por ciento lo hace por planillas contrarias a la oficial.
Es decir, sólo 25 por ciento vota por la planilla de los institucionales. Más claro, la fuerza real de Cepeda, es de apenas, en promedio, 11 por ciento de los maestros sindicalizados.

En parte, además, porque el multimillonario “Trampitas”, tiene descontentos a los líderes seccionales, a quienes les redujo las hojas de crédito, así como regalos, vehículos y fiestas, mientras que su familia hace negocios, subrogando servicios médicos en Coahuila y Nuevo León mediante las empresas Alheira Medicina Avanzada; Alheria Servicios Hospitalarios; Alherira Servicios Operativos; Sistema Operativo Hospitalario; Médica Integralis; Cevisal Integral y Albora Grupos Empresarial de Capital Humano.
Lo exhiben en redes y retan a debate público … (cabeza)
En las últimas semanas en redes sociales cientos de profesores y profesoras cuestionan la trayectoria sindical de Cepeda Salas, porque, dicen, dejó las aulas hace más de cuatro décadas y, aun así, representa al Magisterio.
Los textos, difundidos ampliamente en diversas plataformas digitales, recuerdan que “El Trampitas” ingresó al servicio educativo en 1976 con una plaza docente, y en 1983, apenas siete años después, se integró de tiempo completo a labores sindicales.
Dudan, asimismo, sobre el manejo de las cuotas sindicales del SNTE, al señalar que el sindicato recauda millones de pesos diarios provenientes de aportaciones de los docentes.
Ante ello, lo retan (al igual que a integrantes de su comité) para sostener un debate abierto sobre las cuotas sindicales, las pensiones y la situación laboral de los líderes sindicales que dejaron el aula hace décadas, como él.


