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Más de 33 millones de trabajadores en la informalidad

No por elección sino, a veces, como única opción

Lo hacen sin derecho a vacaciones, aguinaldo, seguridad legal ni protección social, de salud, de contratación u otras prestaciones laborales

Por: Mario Hernández González

Trabajar de manera informal es el principal enemigo de la productividad y del crecimiento económico nacional. Aunque no paga impuestos directamente, esa economía informal aporta una parte significativa del Producto Interno Bruto, PIB, de México.

Por angas o por mangas (entiéndase por salarios insuficientes, y la pérdida progresiva de derechos y recrudecimiento de los procesos de supervisión y control laboral), de esta manera laboran poco más de 33 millones de mexicanos, 54.9 por ciento de los trabajadores del país, quienes no recibieron aguinaldo, ni tampoco gozaron de otros derechos laborales como vacaciones, seguridad legal ni protección social, de salud, de contratación u otras prestaciones el finado 2025.

Ser un trabajador informal, además de realizar una actividad económica sin registro, regulación ni protección legal, implica, asimismo, no pagar impuestos formalmente.

Dentro de esta actividad, hay, particular y predominantemente, vendedores ambulantes, limpiaparabrisas en semáforos, lava-copas, jornaleros agrícolas sin contrato, trabajadoras y trabajadores domésticos no registrados, albañiles y otros tipos de autoempleo no declarado, que, a quienes lo ejercen, genera vulnerabilidad en muchos sentidos, pero también ingresos para no caer en la pobreza laboral.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que levantó mensualmente el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2025 la informalidad fue el principal modo de llevar el pan a la mesa familiar, desde los últimos 40 años.

La creación de empleo acumulado en 2025 en el sector informal, según el Inegi, llegó a un millón 235 mil 214; cifra superada en el mismo periodo de 2021 (un millón 655 mil 556) y la de 2011 (un millón 409 mil 646). Y, por si esto no fuera suficiente, se perdieron 311 mil 903 empleos en el sector formal.

Las frías cifras. En México hay un poco más de 60 millones de trabajadores, de éstos 27 millones tienen un empleo formal y 33 millones informal. Esto significa que casi el 55 por ciento de los trabajadores (as) del país no gozan de ningún tipo de protección social, de salud, de contratación u otras prestaciones.

Que se sepa, el número de empleos formales ha sido menor que el de informales. No obstante, en los últimos veinte años la cosa cambió. Por muy diversas circunstancias socio-económicas, desde 2005 la población ocupada en empleos formales, ha optado por el empleo informal. En mayor medida, son mujeres casadas o con hijos.

Por sus implicaciones sociales y económicas relevantes, y porque más de la mitad de la población ocupada no tiene derechos, ocioso es insistir que la informalidad laboral es uno de los problemas más importantes en México.

Los analistas y especialistas en temas económicos coinciden en que la informalidad, es el principal enemigo de la productividad y del crecimiento. Representa, insisten, un serio problema, que explica el estancamiento económico del país.

Las estadísticas del Inegi son reveladoras, puesto que indican que el mercado laboral se está deteriorando y, con ello, aumentan los niveles de la informalidad, lo que hace al trabajador y a su familia personas más vulnerables.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) destaca que la informalidad disminuye en los periodos de fuerte crecimiento y aumenta en los de bajo crecimiento, como en el caso de México.

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