José Carlos Acosta Ruiz, el embaucador

Olvida que ya no es un funcionario partidista, sino servidor público

Violando la autonomía del SUTGCDMX, busca que Hugo Alonso Ortiz no llegue a la Secretaría General

Por: Mario Hernández González

José Carlos Acosta Ruiz es el mejor ejemplo de cómo un diputado olvida que ya no es un funcionario partidista, sino servidor público del Gobierno capitalino. Porque sin recato fisgonea, embauca e interfiere en asuntos gremiales que sólo competen al Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX), en franca violación a la autonomía de la organización sindical mayoritaria de la capital mexicana y la aviesa intención de evitar que el dirigente de la Sección Uno, Hugo Alonso Ortiz, llegue a la Secretaría General de esa asociación que por voto libre, directo y secreto se disputará el próximo mes de septiembre.

Con base en no pocas versiones periodísticas, publicadas desde 2014, trataremos de retratar al legislador morenista con licencia, alcalde de Xochimilco en dos ocasiones y hoy titular de la Dirección General de Administración de Personal y Desarrollo Administrativo del Gobierno capitalino: al menos en cuatro ocasiones ha estado bajo la sospecha de haber desviado recursos públicos, incluso la Contraloría General de la Ciudad de México dos veces ordenó su inhabilitación temporal.

Según lo publicado, la Fiscalía General de Justicia capitalina investigó la “desaparición” de 30 millones de pesos que, como candidato a la alcaldía de Xochimilco, gastó en su campaña electoral. No le importó que ese dinero era para reparar los daños que causó el sismo de 2017 en el mercado de San Gregorio. Se le investigó por la falta de transparencia de 60 millones de pesos destinados a la reparación de las casas afectadas por el temblor. Asimismo, las autoridades federales intentaron sancionarlo por ignorar una sentencia federal que lo obligaba a suspender un proyecto inmobiliario (Plaza Terrazas Arenal).

Pero hete aquí que José Carlos Acosta Ruiz hizo caso omiso al cúmulo de acusaciones y señalamientos en su contra, y más que ser verdaderamente investigado, despedido o, incluso, detenido, siguió pegado a la jugosa ubre de la alcaldía Xochimilco que manejaba 2 mil millones de pesos de presupuesto, en promedio, para atender a su medio millón de habitantes. ¡Viva la impunidad!

El permanentemente sospechoso morenista se inició en la alcaldía Xochimilco en 1997, como subdelegado de Desarrollo Social. Luego desempeñó otros no menos sustanciosos cargos: director de Desarrollo Regional, de Medio Ambiente, de Recursos Materiales y de Desarrollo Sustentable, y asesor del alcalde Avelino Méndez Rangel.

El 2019, ya como mandamás de esa alcaldía, autorizó obras sin rendir cuentas a la ciudadanía (como la rehabilitación del Museo interactivo San Gregorio Atlapulco, por ejemplo); entregó los programas sociales “Animales de Corral y Traspatio” y “Semillas y Material Vegetativo”, sin informar cuántos y quiénes eran los beneficiarios. Tampoco informó ni comprobó a dónde fueron a parar los más de 200 radios digitales que la alcaldía adquirió, para mejorar la comunicación en asuntos de seguridad.

Durante la pandemia del Covid-19, adquirió insumos médicos a precios inflados hasta 130 por ciento. Luego se sabría que no era la primera vez en que José Carlos Acosta Ruiz pagaba precios inflados. En julio del 2019, compró cerca de 400 silbatos a un costo de 407 pesos cada uno, cuando este mismo producto el Gobierno central lo había sido adquirido a un costo de 79 pesos.

Hoy, ante el eminente relevo del Secretario General del SUTGCDMX, cuya convocatoria deberá lanzarse en estos días, para que sus más de 100 mil afiliados elijan a su nuevo líder mediante su voto, el fino titular de la Dirección General de Administración de Personal y Desarrollo Administrativo del Gobierno capitalino, le habla al oído al todavía dirigente del SUTGCDMX, Aarón Ortega Villa, para, en franca intromisión sindical, darle línea de quién debe ser su sucesor y hasta descalificar las actividades sindicales que realizan las dirigencias de 15 de las 40 secciones del Sindicato, con miras al relevo ya en puerta.

La descarada violación a la autonomía sindical del funcionario capitalino, naturalmente, fue denunciada por los quince secretarios generales de las diversas secciones del SUTGCDMX, encabezados por el dirigente de la Sección Uno, Hugo Alonso Ortiz, quien tiene mayores posibilidades reales de ser el próximo Secretario General del sindicato mayoritario del Gobierno de la Ciudad de México.

–Lamentamos esta grave intromisión a la vida sindical de nuestra organización (…), por lo que hacemos el llamado a todas las autoridades administrativas (léase Acosta Ruiz) para que sean respetuosas de nuestras decisiones, los representantes de las y los trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México –expusieron los líderes seccionales mediante un comunicado.

Esta fue su respuesta a un tendencioso mensaje que, a través de las redes sociales, con el cual la Dirección General de Administración de Personal y Desarrollo Administrativo, descalificó el proceso de credencialización que las secciones del SUTGCDMX –que abiertamente apoyan a Hugo Alonso Ortiz–realizan; descalificación a la que, sin pudor, se sumó el todavía secretario general, Aarón Ortega Villa. Lo que le valió que gran parte de la base laboral lo etiquetara, mediante otro comunicado, como “antisindical”, “entreguista” y “pro patronal”.

No hay discusión de la veracidad de estas etiquetas, sobre todo ahora que en el SUTGCDMX sus agremiados necesitan de un líder que los guíe y escuche, para conseguir mejoras sindicales. En 2021 los más de 106 miembros del SUTGCDMX creyeron que Ortega Villa podría ser el líder que tanto necesitaban, pero desconocía que éste es de los que no van a la guerra, la ven por televisión. Ya que no sólo no les cumplió sus promesas, sino que negoció con Acosta Ruiz.

Es notorio que Ortega Villa se alineó a un personaje (Acosta Ruiz) que carece de figuras carismáticas (entiéndase candidato al SUTGCDMX) que puedan entusiasmar a los trabajadores, por lo que se ve probable que el total de los dirigentes de las 40 secciones que conforman el Sindicato, pidan a Hugo Alonso Ortiz que los encabece en la elección del próximo mes de septiembre.

A los políticos como Acosta Ruiz, que los trabajadores del Gobierno capitalino han padecido durante los últimos años, les es difícil aceptar que la sociedad mexicana ya los repudia. Creen que presentándose envueltos como para regalo, y moño rojo, se les aceptará. Están equivocados, el rechazo hacia ellos es evidente.

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