Óscar Mendoza Aburto, todo por dinero

Defensor de empresarios, trabajadores y disolutos

De abogados y otras cosas

Como el dinero no tiene patria ni está ligado a la lealtad, acepta asuntos muy alejados del ámbito laboral

Por: Serapio

En una publicación como Proyecto Vanguardia, no está fuera de lugar recordar que la ética profesional del abogado concentra todo un conjunto de principios morales y normas de conducta que rigen el ejercicio de la profesión legal. 

Implica actuar con honestidad, integridad, respeto por la ley y la justicia, y, desde luego, lealtad a quien paga sus honorarios. La ética profesional del abogado, es crucial para mantener la confianza pública en este ejercicio legal y asegurar un sistema de justicia efectivo. 

Los abogados deben ser honestos y actuar con integridad en todas sus acciones profesionales. Es decir, no deben engañar, falsear, ni manipular por motivo alguno en el mejor interés de sus clientes, defendiendo sus derechos y buscando soluciones justas y equitativas. 

La confidencialidad es fundamental en su relación laboral con su cliente. Por lo tanto, deben proteger la información confidencial que éstos le proporcionen.

Todo esto viene a cuento, por la forma como se maneja el litigante Óscar Mendoza Aburto, titulado en 1984 en la especialidad laboral, ámbito legal en el cual rigen las relaciones laborales, tanto para empleados como empleadores. 

Óscar Mendoza Aburto, cuya función principal debería ser la de asesorar, representar y defender los derechos e intereses de sus clientes en asuntos relacionados con el trabajo, incluyendo contratos, despidos, conflictos, seguridad social y litigios laborales, sin reparar en la ética profesional o conflictos de interés (que regularmente generan actos de corrupción, por el ejercicio abusivo de funciones, tráfico de influencias u otros tipos de corrupción), lo mismo defiende a empresarios que trabajadores.

Y como el dinero no tiene patria ni está ligado a la lealtad, acepta asuntos muy alejados del ámbito laboral, su especialidad. 

Cuando explotó el escándalo (en el que se vieron involucrados los hijos de algunos influyentes mexicanos, como Emiliano Salinas, vástago del ex presidente Salinas de Gortari) de Nxivm, la oscura secta de “autoayuda” del estadounidense Keith Raniere, buscó representar legalmente a uno de los señalados de haber participado en la organización acusada de crear una secta de esclavitud sexual.

En los pasillos de los tribunales se rumora que, con engaños, mentiras y la manipulación, negocia los juicios individuales en los que participa o pretende hacerlo, con el rollo de la falta de liquidez. Ahora, incluso, busca el cobijo de un individuo que de abogado patronal saltó a millonario líder sindical, del cual más adelante daremos cuenta. Por hoy, aquí la dejamos, porque mi DG me está viendo con mirada de pistola.

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