Adán y Hernán, una historia de terror inconclusa

Con violentas y oportunas muertes de personajes involucrados en el crimen

El asesinato de los hermanos Ponciano y Cirilo Vázquez Lagunes truncó las investigaciones que llevaban hasta lo más alto del poder político en Tabasco y Veracruz.

Por: José Luis García Cabrera

La de Adán Augusto López Hernández y Hernán Bermúdez Requena es una vieja y verídica historia de complicidades políticas, militares y policiacas entre hombres duros, ambiciosos y sin escrúpulos de Tabasco y Veracruz.

Es una historia que recuerda cómo desde las últimas dos décadas se han registrado los asesinatos de no pocos personajes, involucrados directa o indirectamente en el crimen organizado; violentas y oportunas muertes, como en 2006, la de los hermanos Ponciano y Cirilo Vázquez Lagunes, para truncar las investigaciones que llevaban hasta lo más alto del poder político en ambas entidades.

Dieciséis años después de los homicidios de Ponciano y Cirilo Vázquez Lagunes, uno de los personajes de la vida pública que apareció en la información sustraída a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en 2022, fue Adán Augusto López Hernández, ex gobernador de Tabasco, ex secretario de Gobernación y hoy coordinador de los senadores de Morena, que no duerme desde que todo mundo se enteró que Hernán Bermúdez Requena estaba involucrado en narcotráfico, secuestros y asesinatos.

Como gobernador (de enero de 2019 a agosto de 2021), Adán Augusto entregó la seguridad, la paz y la tranquilidad de sus paisanos a Bermúdez, aun cuando la Sedena lo tenía identificado como parte del Cártel Jalisco Nueva Generación, asunto del cual ahora dice que no estaba enterado. Ajeno, pues, a las fechorías de Bermúdez, asegura que tampoco sabía que el 12 de junio de 2006, cuando era subsecretario de Prevención y Readaptación Social, la entonces PGR (hoy Fiscalía) lo detuvo, por el secuestro y asesinato de Ponciano Vázquez Lagunes. 

Este inquietante capítulo de quien se sintió con los atributos para suceder en el trono sexenal a su paisano y amigo: López Obrador en 2024, se reveló desde que estalló el escándalo conocido como “Guacamaya Leaks”, el 1 de octubre de 2022, cuyo contenido fue filtrado a la prensa y publicado casi de inmediato, que la institución castrense lo desmintiera.

Al menos dieciséis reportes de inteligencia militares, elaborados entre 2019 y 2022, no sólo vinculan a Bermúdez con el CJNG y otros grupos criminales (entre éstos “La Barredora”, del cual, incluso, asegura, era el jefe) que operan en Tabasco, sino también a José del Carmen Castillo Ramírez, comisionado de la Policía Estatal; a Leonardo Arturo Leyva Ávalos, director general de la Policía Estatal, y a Carlos Tomás Díaz Rodríguez, a quienes Adán Augusto encargó la tranquilidad de sus paisanos, y hasta finales de 2023 los cuatro siguieron en activo. 

No pocos tabasqueños creen que el hoy coordinador en el Senado del partido que gobierna en México, Morena, fuera ajeno a su relación con los criminales, en especial Burmudez o “Comandante H”, como se le conocía, prófugo de la justicia y a quien la Interpol busca.

Cuando se les preguntó sobre los presuntos vínculos de estos personajes con el crimen organizado, tanto Andrés Manuel como Adán Augusto desestimaron el asunto. Lo calificaron como “fantasías” y “chismes”. 

Omitieron decir, sin embargo, que esos informes fueron elaborados de manera conjunta por integrantes del aparato federal de seguridad: la Sedena, la Marina, la Guardia Nacional, la Fiscalía General de la República, el Centro Nacional de Inteligencia (antes Cisen) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana que, aglutinados en cinco Centros Regionales de Fusión de Inteligencia (CERFIS), operan en todo el país con el objetivo de identificar a los grupos criminales de su región. Sus reportes los envían al Centro Nacional de Fusión de Inteligencia (CENFI), responsable de la inteligencia de seguridad del país.

–Adán es un hombre honesto, lo conozco bien –dijo Andrés Manuel y tildo de “conservadores” a los medios que reportaban el asunto. 

Adán Augusto, entonces secretario de Gobernación, por su parte, durante una conferencia de prensa en Culiacán, como loro, repitió las palabras de su jefe: 

–Son fantasías y chismes.

“La Barredora”, no existe

Enterados de los señalamientos en su contra, diversos medios informativos entrevistaron a Bermúdez, quien dijo no saber “nada”, y hasta aseguró que “La Barredera” no existía, y que –como lo había hecho quien lo hizo secretario de Seguridad de Tabasco, Adán Augusto–, dudaba de la veracidad de los documentos.

–Aquí no tenemos conocimiento que exista un cártel y más de esa magnitud –dijo- y hasta retó: si hay algo en contra, pues en cualquier momento que me sienten en el banquillo de los acusados.

Ponciano y Cirilo Vázquez Lagunes

–Oye Cirilo, ¡como que andas muy “desarropado”! –le decían sus cercanos con cierto temor, por su violento carácter, a Cirilo Vázquez Lagunes, en alusión a que sólo un escolta, aunque bien armado, cuidaba su espalda.

–Miren, lo que tiene que suceder, sucederá –contestaba el hombre que, jugando por el PRI, el PRD y el PAN, se había convertido en el más poderoso y temido de Acayucan, San Juan Evangelista, Villa Juanita y muchos otros municipios del estado de Veracruz, por lo que le apodaban “El Cacique del Sur”.

Eran mediados del mes de noviembre de 2006, año en el que el ganadero veracruzano confiaba en ser alcalde de Acayucan y López Obrador buscaba por primera vez la Presidencia de la República. Año en el que cinco meses antes, en junio, habían asesinado a balazos a su hermano, también ganadero, Ponciano Vázquez Lagunes, junto con cuatro personas más que le acompañaban, en Huimanguillo, Tabasco.

Y lo que tenía que suceder, como él mismo lo vaticinó, sucedió: el 19 de noviembre de aquel año fue ejecutado a balazos a manos de presuntos matones al servicio del crimen organizado, que controlaban parte de los estados de Veracruz y Tabasco. En Veracruz, gobernaba Fidel Herrera Beltrán; en Tabasco, Manuel Andrade Díaz, señalados de abrir las puertas de sus respectivas entidades a Los Zetas 

La suerte de Ponciano fue echada el 26 de mayo de 2006, cuando la camioneta en la que viajaba fue interceptada por un grupo armado, en las inmediaciones de plaza San Joaquín, en Villahermosa. Le acompañaba un veterinario que revisaría los caballos de uno de sus ranchos y otras cuatro personas: entre ellas su suegro: Juan Armando Valencia; su guardaespaldas y dos policías municipales del estado de Veracruz.

La camioneta fue encontrada horas más tarde, abandonada en los límites de Tabasco y Chiapas. El 10 de junio, sus cuerpos sin vida y con claras muestras de tortura y el tiro de gracias, fueron encontrados en el interior de una camioneta abandonada en un camino vecinal, en las inmediaciones del ejido La Lucha, cerca de la carretera Huimanguillo-Villa Chontalpa.

–Yo perdí a mi hermano por la política, pero a mí no me van a hacer lo mismo, voy a ser alcalde de Acayucan –comentaba Cirilo, mientras bebía un trago más de whisky; comía carnitas y barbacoa con su joven amante en turno y un reducido grupo de políticos veracruzanos, en un conocido restaurante jarocho, el domingo 29 de octubre de 2006. 

Cuando observó que tenía toda la atención de sus acompañantes, arremetió contra López Obrador, quien, como candidato único presidencial del PRD, había perdido, el 2 de julio de ese año, frente al panista Felipe Calderón.

–Yo lo ayudé mucho, pero él a mí no. Le ofrecí 200 millones de pesos, a cambio de ser el acompañante de fórmula de Dante Delgado (para el Senado) y no lo aceptaron, se lo dije a Manuel Camacho Solís, cuando Leonel Cota (líder nacional del PRD) me comentó que la situación económica del PRD era difícil. Le dije: cien ahorita y cien durante la campaña. No lo aceptaron, por eso le di muchos votos al PAN en la zona sur.

Entre tequilas y whisky, Cirilo centró la plática en torno a sus negocios y el ambiente político que entonces reinaba en Veracruz.

–Yo aprecio mucho a Fidel, le estoy muy agradecido: me dio más de 120 millones en obras. Es un buen negocio la construcción.

Confiaba en que sería el número uno en la lista de plurinominales del PRD para la próxima elección de diputados locales.

–Ya hice alianza con Elías Miguel Moreno Brizuela (senador por el PRD).

Cuando sólo quedaban unos cuantos, entre ellos el exalcalde de Orizaba, Martín Cabrera Zavaleta, y el periodista y político César Augusto Vázquez Chagoya, Cirilo comentó: 

– Fidel es amigo de todos, no se pelea con nadie; es muy agradecido. 

Encarrilado en el whisky, aseguró lo que todo mundo sabía:

–En toda la zona del sur de Veracruz, no hay nadie que me supere. Voy a ser alcalde y ya tengo también a la candidata para San Juan, ahí nadie me gana.

Luego insistió: 

–Esos cabrones mataron a mi hermano, pero que yo no tengo miedo a nada ni a nadie. 

Tres semanas después estaba muerto. 

–Fueron Los Zetas –decía el rumor de la calle.

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