Errores de la ministra Norma Piña Hernández
Se duda que actuará apegado a las leyes y a la Constitución
Por: Redacción

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (cabeza del Poder Judicial), tal y como se conocía, termina y es relevada por la “nueva” surgida de la “reforma judicial” morenista. Por lo que estará sometida al sistema presidencialista impuesto por López Obrador.
Durante su existencia, la “vieja” Corte fue un apéndice del autoritarismo presidencial. Se cree que lo mismo sucederá con la “nueva”. El perfil que ha mostrado el nuevo ministro presidente, Hugo Aguilar Ortiz, es exactamente el mismo de todos sus antecesores.
De ahí la duda de si habrá un Poder Judicial apegado a las leyes y a la Constitución o para los indígenas, comunidad mexicana (con sus usos y costumbres) que tanto presume representar el oaxaqueño Aguilar Ortiz.
El viejo modelo de Suprema Corte reventó porque la ministra presidenta Norma Piña Hernández, supuso que había llegado a la titularidad de un Poder Judicial autónomo. Su falta de sensibilidad política la confrontó con el presidencialismo absolutista y priísta de López Obrador.

Además, Piña Hernández no entendió que la Corte es un poder subordinado al absolutismo presidencial y que no podía ejercer autonomía también absoluta, si su existencia ha dependido de las mayorías partidistas en el Ejecutivo y el Legislativo.
Su imagen sentada ante el presidente López Obrador que todo mundo, de pie, aplaudía y sus “No” a reformas que formaban parte del objetivo central del obradorismo, fueron parte de los errores que la encasillaron y con ella a la Corte y a sus ministros; lo mismo que perdiera relaciones de poder con la nueva mayoría partidista.
Ante ello, siempre fue esperarse que López Obrador haría hasta lo imposible para modificar la estructura interna de la SCJN. Con todo en su contra, la ministra Piña colocó a la Corte frente al vengativo tabasqueño que se le fue encima sin piedad. Errores que ahora la sociedad pagará.






