Pedro Haces Barba, dirigente nacional de la CATEM
Primero con AMLO y ahora con su amigo Ricardo Monreal, acumula poder político y una fortuna que es investigada, por sus excesos y posible relación con el crimen organizado
Por: Mario Hernández González

Nada más cierto que en este mundo no hay dicha completa. Los miles de hombres y mujeres que laboran en las empresas del diputado de Morena, Pedro Haces Barba, que debían de estar felices por contar con trabajo, son, sin embargo, los más infortunados, por tener un patrón explotador que mediante el outsourcing o la subcontratación (prohibida en México desde 2021) les paga salarios de miseria y los obliga a jornadas laborales de 48 horas.
Además, como dirigente sindical, primero con el ex presidente López Obrador y ahora por su “amistad” con Ricardo Monreal, coordinador de los legisladores de Morena, ha acumulado poder político y una fortuna que hoy las autoridades federales de México y los Estados Unidos investigan, por su proclividad a excesos de relumbrón, las diversas denuncias de extorsión en su contra y su presunta relación con el crimen organizado.
Y a la desdicha de sus trabajadores se suman no pocos correligionarios de su partido, no sólo por su “amistad” con Monreal, sino porque ambos manejan a su antojo la Cámara de Diputados y, sobre todo, porque ignoran los llamados a la “austeridad republicana” que proclama y exige la presidenta Claudia Sheinbaum en la función pública.
Lo mismo en la prensa que en las redes sociales, el dirigente sindical presume sus aviones, sus lujosas propiedades en el extranjero, sus suntuosos ranchos, sus fiestas de relumbrón y hasta sus costosos relojes (cada uno tiene un valor estimado en 5 millones de pesos); inalcanzable capricho para los millones de obreros que asegura representa, y menos quienes laboran en sus explotadoras empresas, por percibir salarios apenas para subsistir.
Monreal, por su parte, como coordinador de los diputados morenistas, desoye las “sugerencias” presidenciales y exhibe con orgullo su “amistad” con Haces, quien le facilita sus aeronaves para que no falte a sus fastuosas fiestas y reuniones privadas, donde, se dice en los pasillos del poder, trazan planes políticos y económicos para 2027 (año en el que Monreal dejará la coordinación en la Cámara de Diputados) y, desde luego, para 2030 (año de elecciones presidenciales).
Los dos están contentísimos. Los dos proceden del mismo viejo PRI (partido al que no dudaron en abandonar, cuando, en el caso de Monreal, no lo hizo candidato a la gubernatura de Zacatecas, en 1998; y cuando Haces intuyó que, por su peor racha política, el PRI no tenía ninguna oportunidad de vencer a Morena, con López Obrador como candidato, en 2018). Los dos quieren más poder. Pero no para sacar a los mexicanos de sus miserias, sino para enriquecerse aún más.
Además del poder político y económico, a los dos también los une la mala fama. Descrédito político-social, al que se ha sumado Adán Augusto López Hernández, coordinador de los morenistas en el Senado de la República.

En sus tiempos de priísta, siendo dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de Seguridad Privada, Haces fue detenido en 1998 por la entonces Policía Judicial del Distrito Federal, tras de ser acusado de ladrón de autos y portación de arma. El diario Reforma documentó esa detención y las diversas denuncias de extorsión, en el sector de la seguridad privada, que había en su contra. Dos años después, en 2000, el mismo diario reportó que el Consejo Nacional de Seguridad Privada lo acusaba de extorsionar y vender protección.
Hoy como dirigente nacional de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), es denunciado por extorsión y amenazas a empresarios de la región de La Laguna en los estados de Durango y Coahuila. Lo mismo que en la Ciudad de México, Oaxaca, Veracruz, Querétaro, estado de México, Puebla y Tamaulipas.
Monreal no se queda atrás: lo persigue la reputación de ser oportunista, y es legendaria su devoción por el ex presidente López Obrador y el Santo Niño de Atocha, en ese orden. De hecho, está documentado que el tabasqueño fue la base sobre la que el zacatecano asentó sus “logros políticos”.
No hay muchos como Monreal. No teme a los escándalos ni al “qué dirán”. Pero desde 1998 a la fecha, eligió temer y aceptar, sin chistar, las ocurrencias que ahora, dicen, el oriundo de Macuspana le ordena desde su finca de Palenque, Chiapas.
A este descrédito, se agrega que han incrementado sus fortunas con presuntos “trabajos” que realizan para individuos de dudosa reputación.
Relaciones que tiene bien documentadas la presidenta Sheinbaum, y, más que molestarla, las mantiene a buen resguardo, como un valioso tesoro que, en caso necesario, no dudará en hacer públicas, se rumora en los pasillos del poder político palaciego.

Aun los más escépticos, creyeron que el momento estaba por llegar para Haces cuando se supo que había sido apresado Hernán Bermúdez Requena, jefe del grupo delincuencial conocido como La Barredora, implicado con Adán Augusto; y cuando fueron encarcelados parientes políticos del ex secretario de Marina, el almirante Rafael Ojeda, involucrados –al igual que otros altos mandos de la Marina– en la bien entretejida y protegida red de contrabando de hidrocarburos.
En Morena, en el medio sindical y, sobre todo, en el crimen organizado, todo mundo sabía que Édgar Rodríguez Ortiz, El Limones, dirigente en Durango de la CATEM, es buscado por sus relaciones con la célula de El Mayo Zambada: Los Cabrera, en la Comarca Lagunera. Lo sabían por las denuncias y protestas de obreros, choferes, comerciantes y empresarios de Durango y Coahuila.
–La CATEM no hace chingaderas –fue la nerviosa respuesta que dio Pedro Haces en una entrevista televisiva por los señalamientos en contra del dirigente de ese sindicato, El Limones, en Durango.
En otras fotos y videos, junto con El Limones aparece Nassael Armando Cobián Duarte, El Muñeco, otro dirigente de la CATEM señalado, también, como operador de El Mayo Zambada en la Comarca Lagunera.

En la mira de Sheinbaum
Cuenta la leyenda que cuando las ratas huelen que el barco hace agua, de inmediato lo abandonan. Por esta forma de ponerse a salvo antes del naufragio, estos roedores son mal vistos en todos los ámbitos. Tras de militar en el PRI por más de 30 años (1981-2013), en los que ocupó diversos cargos, Haces Barba abandonó la barcaza del priísmo, apenas ésta comenzó a hacer agua.
Esta leyenda repetidamente se refleja en el ámbito político, en particular desde el nacimiento de Morena (2011) movimiento con el cual López Obrador desplazó al PRD, tras de abandonar el PRI. En Morena, cohabitan, en común acuerdo, ex perredistas, ex panistas y ex priístas, principalmente, unidos por intereses disímbolos –y a veces personalísimos y mezquinos–, no sólo ideológicos, partidistas o económicos.
Haces, se recordará, a inicios de 2018, abandonó el PRI para irse a Morena y apoyar a López Obrador. En pago, lo hizo senador suplente del ex panista Germán Martínez Cázares quien, dicho sea de paso, abandonaría ese partido, al sentirse “engañado” por el tabasqueño.
Es menester evocar, también, que siendo priísta ya había hecho buena parte de su negra historia (por robo, extorsión y portación de arma prohibida), con la obtención de contratos sobrevaluados con el gobierno de Javier Duarte, en Veracruz (2010-2016) y, más adelante (2016-2022), con el de Alejandro Murat, en Oaxaca.
Parte de ese historial lo tejió como dueño de la empresa Servicios Integrales de Seguridad Limpieza y Mantenimiento SA de CV (SEGLIM). Obtuvo contratos por casi 500 millones de pesos con la administración de Duarte, quien sería encarcelado por lavado de dinero y asociación delictuosa.
Durante el gobierno del ex priísta (hoy morenista) Alejandro Murat, entre 2017 y mediados de 2019, la empresa SEGLIM y su Sindicato Nacional de Trabajadores de Seguridad Privada recibieron contratos por cerca de 400 millones de pesos. La mayoría por adjudicación directa.
Para entonces, además de extorsionador sindical, a Haces Barba ya se le señalaba de mantener vínculos con el crimen organizado y secuestros. Delitos por los que, de haberse comprobado, su sindicato podría haber perdido su registro ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y sus cuentas congeladas.
En 2018 la CATEM fue favorecida para transportar materiales para el Tren Maya, con el respaldo público de López Obrador, aun cuando el sector de transportista la denunció por acaparador en el transporte de balastro y lavado de dinero.
Hoy, a pesar del manifiesto desagrado de la presidenta Sheimbaum, el diputado, líder sindical y “amigo” de Monreal, sus empresas obtienen millonarios contratos públicos, aun cuando mediante la subcontratación paga a sus trabajadores salarios de miseria y los obligan a cubrir jornadas laborales de 48 horas.







