La Presidenta dejó solitita a la jefa de Gobierno en su Informe.
La fractura entre los dos grupos del obradorismo, ha crecido en una lucha directa y casi oculta con el silencio de Palacio Nacional.
Por: Emeachege

Claudia Sheinbaum no quería a Clara Brugada como su sucesora en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento. La lucha por el poder en la capital federal en 2024 las separó.
Aunque ese creciente distanciamiento ha intentado ocultar ocultar, la ausencia de Sheinbaum –y de casi todo su gabinete– en el primer informe de Gobierno de Brugada como jefa de la Ciudad de México, lo destapó por completo.
Pero no sólo eso, el desaire de Sheinbaum, que sólo envío como representante a Marath Baruch Bolaños, secretario del Trabajo y Previsión Social, la alejó aún más de la tribu más radical del obradorismo que respalda a Brugada, quien representa al grupo duro del movimiento creado por Andrés Manuel López Obrador, Morena.
Solitita, pues, se vio Clara Brugada, al presentar su primer informe como jefa de Gobierno el domingo 12 de octubre.
Aunque ya se sabía no asistiría Sheinbaum al Congreso de la Ciudad de México, donde Brugada rendiría su informe de labores –porque la noche del sábado 11 Comunicación Social de la Presidencia de la República confirmó que la agenda de la Presidenta se mantendría sin actos oficiales ni apariciones públicas durante el domingo 12, por las fuertes lluvias y su atención a las zonas afectadas–, fue notoria la ausencia de funcionarios federales de mayor jerarquía entre ellos la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.

Tampoco los líderes de las cámaras de senadores y diputados aparecieron por la sede del Congreso de la Ciudad de México (Donceles, esquina Allende, en pleno Centro). Bueno, ni a los gobernadores de las entidades vecinas les interesó escuchar el informe de la jefa de Gobierno.
Salvo el muy cuestionado (por el escandaloso contrabando de huachicol) Mario Delgado, titular de Secretaría de Educación Pública, el resto del gabinete presidencial no asistió.
El fuchi a Brugada también lo evidenciaron los gobernadores de las entidades vecinas. Quizá porque desde que asumió el cargo, anunció como una de sus prioridades (además de sus “utopías”) la creación de un corredor metropolitano con sus homólogos del estado de México, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Morelos, sin siquiera consultarles.
Y, quizá, no quieren hacerle el caldo gordo. O quizá entendieron que con dicho “corredor”, la jefa de Gobierno, a quien bien conocen, quiere afianzarse políticamente en la región centro del país, pues, incluso, hasta creó la Secretaría de Planeación Metropolitana en la que puso al frente al hoy ninguneado Alejandro Encinas, perpetuo aspirante a ser gobernar de los mexiquenses.







