“Algo huele mal en Dinamarca”

La entrega a EU de 92 delincuentes del crimen organizado

Se percibe corrupción, desorden o una situación sospechosa en el país

Por: Serapio

Genera suspicacias la entrega de 92 delincuentes del crimen organizado, que el gobierno mexicano ha efectuado, hasta el momento, a su homólogo estadounidense. Recelos que remiten a Hamlet, la obra de William Shakespeare en la que aparece la frase: “algo huele mal en Dinamarca”, para indicar que existe una situación sospechosa, corrupta o disfuncional; o que algo grave y oculto no marcha bien en el país.

Suspicacia, porque esta tercera entrega de reos mexicanos (en lo que va del actual Gobierno federal) se realizó sin aclarar, al igual que en las otras dos, bajo qué figura legal fueron remitidos al gobierno de Washington (29 en la primera, en febrero del año pasado; luego 26, en la segunda, en agosto; y 37 el pasado 20 de enero).

Suspicacia, porque es la tercera ocasión, desde que empezó su gestión, que la presidenta Sheinbaum envía reos a Estados Unidos, cada vez que el presidente Trump exige “resultados concretos y verificables” en la lucha contra los cárteles de la droga (designados como organizaciones terroristas globales), o, de lo contrario, amenaza, intervenir militarmente en el suelo mexicano.

Suspicacia, porque, en un comunicado oficial el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, para tratar justificar la nueva entrega aduciendo dice que: “representaban una amenaza de seguridad real para nuestro país” (…).

Suspicacia, porque si estos criminales confesos y, algunos de ellos, con largas condenas pendientes, ya estaban en la cárcel ¿cómo es que “representaban una amenaza de seguridad real para nuestro país”?

Suspicacia, porque hasta el ciudadano menos entendido en estos asuntos, intuye que, en realidad, el presidente Trump lo que quiere es sacar de circulación y refundir en sus prisiones, a los narco-políticos incrustados en los tres niveles del Gobierno mexicano: municipal, estatal y federal, a los cuales tiene plenamente identificados. Incluso, se dice, aparecen en una larga lista de la Casa Blanca.

Suspicacias, suspicacias de que algo grave y oculto no marcha bien en el país.

“Traslado especial”, no extradición formal

En dos ocasiones más, México ya había entregado a otros reos del crimen organizado a las autoridades norteamericanas, bajo el compromiso estadounidense de no solicitar para ellos la pena de muerte. El primer envío ocurrió el 27 de febrero de 2025, cuando remitió 29 narcotraficantes, que eran requeridos en distintas cortes estadounidenses por delitos ligados con la delincuencia organizada. De estos presos entregados a las autoridades de Chicago, Houston, McKinney (Texas), Nueva York, Phoenix, San Antonio, Washington y White Plains (Nueva York), destacaron:

Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Treviño Morales, El Z-40; Omar Treviño Morales, El Z-42; Vicente Carrillo Fuentes, El Viceroy (hermano de Amado Carrillo, El señor de los cielos); José Ángel Canobbio Inzunza; José Alberto García Vilano, La Kena; Antonio Oseguera Cervantes, Tony Montana; Erick Valencia Salazar, El 85.

La segunda entrega ocurrió el 12 de agosto de 2025, cuando fueron enviados 26 reos de prisiones mexicanas a la Unión Americana, que eran identificados como operadores del Cártel de Sinaloa, Los Zetas (hoy Cártel del Noroeste) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y de participar en secuestros, homicidios y lavado de dinero. En esta segunda entrega, que el Gobierno mexicano definió como “traslado especial” y no como una extradición formal, por su alto perfil delictivo destacaron:

Abigael González Valencia, El Cuini (cuñado del fundador del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho; fue detenido en 2015 en Puerto Vallarta); Mauro Alberto Núñez Ojeda, El Jando; Juan Carlos Félix Gastélum, El Chavo Félix (yerno de Ismael El Mayo Zambada), acusado de operar laboratorios clandestinos de metanfetaminas y cocaína en la sierra del Triángulo Dorado. Jesús Guzmán Castro, El Chuy o El Narizón; Pablo Edwin Huerta Nuno, El Flaquito; Servando Gómez Martínez, La Tuta (líder de Los Caballeros Templarios); Kevin Gil Acosta, El 200; Martín Zazueta Pérez, El Piyi.

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