Hagamos un excelente 2026

Se fue el año 2025

No se necesita un nuevo año con nuevos propósitos y proyectos, cada momento es importante para empezar

Por: Verónica Lucía Nava Rubio

¿Cuántos logros obtuviste durante el año que acaba de terminar?, ¿cuáles de éstos logros son victorias personales, que transforman tu mundo interior?

El tiempo corre; el nuestro se agota y dejamos muchas cosas por hacer.

Si revisamos los planes que teníamos hasta el pasado mes de diciembre, nos percatamos de que lo no hicimos, no terminamos, o están en proceso.

¿Cómo estás tú?, ¿realizaste todo lo proyectado?

Muy pocas personas hacen una verdadera revisión del por qué no llegaron a la s metas que tenían.

Los logros y fracasos, muchas veces, dependen de lo que tienes a tu alcance, de tus decisiones y acciones; además, no podemos controlar factores como la economía, la salud e incluso a lo que se le conoce como suerte.

Cada desafío, sin embargo, no debemos verlos como obstáculo, sino, al contrario, como una oportunidad para fortalecer nuestro carácter. No considerarlo así, podría derrumbarnos.

Los obstáculos, son necesarios para sacar lo mejor de cada uno de nosotros, para transformarnos y fortalecernos.

Ahora bien, ¿cuántas veces aceptaste todo lo que paso? sobre todo lo negativo, ya que estamos acostumbrados a dar gracias a lo positivo; cuando realmente te das cuenta y eres sincero contigo mismo, que aprendes y creces; que no eres el mismo de hace un año. Cuando te percatas que tienes que mejorar, cambiar y manejar ese equilibrio entre tres áreas básicas: la física, la emocional y la racional.

¿Qué tienes que mejorar?

Conforme avanzas en el camino de la vida, sobre todo cuando inicias un nuevo año, te debes enfocar en tu progreso diario. Recuerda, nadie es perfecto. Por lo mismo, toma en cuenta dos cosas fundamentales: trata de ser la mejor versión de ti, y date cuenta de que eres único, bueno y verdadero y a quien puedes controlar.

La primera: crea metas internas, es decir trabaja en ti, por ejemplo, tu excelencia: crea una vida plena, florece como persona, con armonía, incluyendo la naturaleza y utiliza la razón.

La segunda: trabaja tus virtudes. Revisa cuáles son las mejores y las peores. Una vez que hecho esto, toma en cuenta qué es lo que te falta para mejorarlas.

La sabiduría, por ejemplo, refleja tus decisiones; la justicia, es el servir al bien común, sin olvidar el equilibrio y equidad para ese bien en común; el coraje, nos permite enfrentar nuestros miedos; la templanza es tu autodisciplina, nos permite frenar impulsos y mantener el enfoque o meta.

¿Cuál virtud predomina en ti?

Cierto, no hay persona perfecta, pero es nuestra decisión superarnos a nosotros mismos, ser nuestra propia meta, y mejor persona para nuestro entorno. Por tal motivo, tratemos de llevar un diario, en el cual anotemos cada momento donde reaccionamos por impulso, y cómo podríamos haber actuado con mayor serenidad.

Aceptemos que el tiempo que tenemos de vida es muy limitado, por lo cual es necesario darle a nuestra existencia un sentido. Es decir, vivir con propósitos.

Así como hay metas personales, también hay metas externas, éstas, las externas, están ligadas a nuestras acciones, enfocándose en nuestro trabajo y relaciones, y la forma en que interactuamos y desenvolvemos.

De manera que cuando planees en este año que comienza, anticipa y prepárate para las posibles dificultades y adversidades que encontrarás, para que éstas no te sorprendan. Lo importante es el que sepas que tú tienes un poder sobre cómo elegirás responder ante ello.

Valora tu vida, sólo es una; piensa bien lo qué quieres y a dónde quieres llegar. El futuro es tuyo, se necesitan personas como tú; no hay nadie mejor que tú en tu sociedad, en tu país, en nuestro mundo. El cambio empieza dentro de nosotros, este es el momento de modificar y crecer, no se necesita un nuevo año con nuevos propósitos y proyectos, cada momento es importante para empezar.

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