Día de los trabajadores de limpia
El Congreso capitalino aprobó la iniciativa, para honrar la labor esencial de hombres y mujeres en la limpieza de calles y espacios públicos.
Por: José García Sánchez

Las raíces definen el destino cuando la memoria se vuelve responsabilidad social; así, el origen de cada persona impulsa recuerdos que marcan, de por vida, su proyecto a futuro. La historia personal se fusiona entonces con la lucha.
El origen de cada funcionario público señala la responsabilidad pública que le corresponde, sobre todo cuando los recuerdos remiten a la práctica de servicio, que es propio de bien nacidos.
Como es el caso del diputado de la Ciudad de México, Juan Rubio Gualito, cuya actitud y labor social y legislativa deben resaltarse como ejemplo que muestra la conjunción de la memoria personal con la conciencia social.
Desde su infancia, Rubio Gualito conoció las labores de limpia, su familia contribuyó a hacer habitable la inmensa ciudad y sabe trabajar sin descanso.
Su iniciativa, en noviembre de 2025, para otorgarle un día a los operadores de esta actividad, es un reconocimiento a esta tarea esencial en la vida de los espacios comunitarios.
Aprobada por el Congreso de la Ciudad de México, y formalizándose el decreto un mes después, se instituyó que el 4 de febrero de cada año se conmemore como el “Día de las Personas Trabajadoras de Limpia”. La primera celebración oficial tuvo lugar el pasado 4 de febrero de 2026.

De manera que partir del pasado 4 de febrero, se conmemorará el Día de las Personas Trabajadoras de Limpia, aprobada por la III Legislatura del Congreso de la Ciudad de México el 13 de diciembre del 2025, lo cual no es sólo un reconocimiento justo sino un golpe al conservadurismo clasista y discriminador que prevaleció en las autoridades capitalinas durante muchos años.
Con esta conmemoración busca el diputado Rubio Gualito reafirmar los derechos laborales ya reconocidos para las y los trabajadores de limpia, entre ellos contratos estables, salarios dignos, acceso a la seguridad social y equipos de protección adecuados. Dar de alta este reconocimiento erige un muro de contención ante las intenciones de los años del neoliberalismo cuyos funcionarios hicieron hasta lo imposible por privatizar el servicio de limpia para dar a sus amigos y familiares concesiones.
Rubio Gualito, heredero de esta tradición gremial, cuya práctica es esencial en la vida de la comunidad, señala que las iniciativas que se aprueban en el Congreso, nacen del pueblo y responden a sus necesidades. “Yo solo estoy cumpliendo una tarea; lo hacemos porque vale la pena y es gracias a ustedes”, afirmó.
Orgulloso por haber formado parte de este gremio dedicado al servicio a la comunidad día y noche, sostiene: “Hoy se reconoce lo que ya sabíamos: que las y los trabajadores de limpia son valiosos e indispensables, porque gracias a su trabajo la ciudad camina, y porque es una labor que se realiza con compromiso y mucho amor”.
La reivindicación de las bases activas del pueblo, es tarea esencial de los auténticos representantes de la población trabajadora, que es quien hace historia.
Cabalgando en la congruencia de su vida personal con la bandera del orgullo del esfuerzo, el legislador del Congreso de la Ciudad de México, Juan Rubio Gualito, hace visible a esos hombres y mujeres que para algunos no existen, y otorga un lugar en el calendario de la capital a su loable labor.







