
Por: Yomerito
Julio de 2026 permanecerá en la memoria de los mexicanos, como un mes marcado por acontecimientos de alto impacto en el ámbito de la seguridad, la política y en la educación en México, Estados Unidos y Nicaragua. Todos son sucesos de resonancia fuerte en la opinión pública.
En materia política, significativamente destacan la sentencia a cadena perpetua que se le dictó a “El Mayo” Zambada; el uso faccioso de la FGR para atacar a un opositor a la 4T: el ex gobernador Ernesto Ruffo Appel por su presunta vinculación con una red de contrabando de huachicol fiscal, mientras los verdaderos huachicoleros están en Palenque riendo a carcajadas, ante una oposición desdibujada y silenciosa.
Para colmo, en la UNAM se detectó un fraude masivo en su primer examen de admisión en línea para licenciatura: hubo filtraciones de preguntas, uso de inteligencia artificial, suplantación de identidad y la venta de servicios ilegales. Por esta razón, la Universidad suspendió de forma temporal las inscripciones y revisa los resultados. En respuesta, los aspirantes rechazados marcharon en Ciudad Universitaria para exigir la anulación de la prueba y que se repita el examen, pero de manera presencial para evitar “trampas”.
Por si nuestros narcos y sus matanzas; nuestros políticos sus corruptelas y escándalos no fuesen suficientes dolores de cabeza, en la igual de sufrida Centroamérica no se cantan malas rancheras. Resulta que en este inolvidable mes de julio, el vetusto dictadorzuelo Daniel Ortega anunció que en Nicaragua ya no habrá elecciones, para evitar que la oposición llegue al poder y porque “es un peligro”.
Si bien la presidente Sheinbaum –días después, en su mañanera– descartó un escenario como el de Nicaragua en México, pues dice estar de lado de la democracia, acorde con la “ideología” del régimen que la llevó al poder, precisó que también está de lado de la “autodeterminación de los pueblos”. Es decir, para ella quienes determinaron que ya no habrá elecciones en Nicaragua son los ciudadanos nicaragüenses y no Ortega, el senil ex guerrillero.
De regreso al surrealista México, en materia de seguridad sobresalió lo ocurrido en Zacatecas: el hallazgo de diez cuerpos sin vida (cinco de ellos pendiendo de un puente vehicular), en los homicidas dejaron un narcomensaje en el cual presumen que el multihomicidio lo ejecutaron porque las autoridades, federales y de esa entidad, no respetan los “acuerdos”.
Destacó, también, la salida fulminante de Ulises Lara, el consentido de la fiscal Ernestina Godoy Ramos, tras de “descubrirse” que era espía, informante o soplón de los “servicios de Inteligencia de Estados Unidos”. Aunque se anunció que su salida de la Fiscalía General de la República (FGR) obedeció a “motivos personales”.








