¡A ver, llora!

Demanda del gremio artístico

“¡Una sola voz!”

Los efectos negativos de la inteligencia artificial en su ámbito laboral, hizo ganar la calle a poco más de 500 actores y trabajadores diversos

Por: El Indio Dañero, por mal nombre Rodrigo Franco

En un hecho sin precedente, el pasado 13 de julio el gremio artístico realizó una manifestación para protestar y hacer públicos los efectos negativos que ha tenido la aparición de la inteligencia artificial, y su utilización diversa en la generación de contenidos, con el propósito de comercializarlos o difundirlos a través de las diferentes plataformas digitales, las cuales hoy en día son la gran ventana donde se exhiben y comercializan las diferentes interpretaciones de los actores.

Al acto de protesta, la gran mayoría de los asistentes fueron actores de doblaje (aquellos que prestan su voz y talento para sustituir la voz y el idioma original de contenidos al español). Pero también participaron actores “completos” (quienes interpretan cabalmente sus personajes, con imagen y voz).

La manifestación es más que legítima, ante la falta de respuesta al profundo desequilibrio entre los intérpretes, ejecutantes y los actores, frente a la múltiple posibilidad de utilizar y comercializar los productos y audiovisuales, de los cuales los actores somos la materia prima y quienes, frente a la cada vez más creciente utilización de inteligencia artificial, hemos sido sustituidos para la generación de contenidos. 

El desarrollo y evolución de la inteligencia artificial es cada vez más acelerado, lo mismo que la amenaza de desaparecernos como gremio. Por ello, esta manifestación es histórica y de suma importancia, ya que los actores hemos recurrido, incluso, a la autocensura para no protestar abiertamente por el desequilibrio que enfrentamos en los procesos de contratación. Hoy no sólo enfrentamos la posibilidad de ser sustituidos por otro actor en un proyecto, sino de no ser requeridos en lo absoluto para ningún proyecto audiovisual.

Si bien la utilización de inteligencia artificial repercute, para bien o para mal, en todas las actividades creativas, en el gremio de los actores tiene un efecto mayúsculo, por el número de afectados en su fuente de trabajo.

Hollywood, la meca del cine, reporta una disminución de fuentes de trabajo para diversas actividades en un 30 por ciento, y, al mismo tiempo, un aumento sustantivo en el número de producciones, en las cuales no necesariamente hubo actores humanos. Ha privilegiado por economía y tiempo, a “actores” y espacios virtuales.

Por ello es histórica esta manifestación pública. Lamentablemente, las condiciones físicas del espacio: el Monumento a la Revolución, y la improvisación, producto de la inexperiencia, impidieron que el mensaje de los oradores no pudiese ser escuchado por la mayoría presente; aun así, predominó la consigna: “¡Una sola voz!”

Sí, “una sola voz”, demandaban los poco más de 500 actores presentes en ese acto histórico. Pero ¿quién sería el oyente?, ¿a quién le tocaría atender la regularización, de la utilización de inteligencia artificial en la producción y uso de contenidos audiovisuales? Corresponde, sin duda, al Poder Legislativo, redactar leyes y reglamentos que normen la utilización de esta herramienta digital. ¿A quiénes beneficia y a quiénes perjudica, la falta de normatividad? 

Estos vacíos legales, son causados por la falta de conciencia social, de sentido de pertenencia a un gremio con necesidades, afectaciones y propuestas propias. 

La problemática que hoy enfrentan los actores, demuestra la importancia de la no participación activa de todos los trabajadores en la vida interna de sus sindicatos. Para que sus acciones signifiquen unidad y solución a sus problemas en sus fuentes de trabajo, deben luchar por hacer más eficiente el espíritu de la Ley Federal del Trabajo. Sin espíritu de lucha y sin su participación activa, esa Ley es letra muerta. 

Por carecer de conciencia social, de clase, los actores no nos damos cuenta que estamos enfrentando desde hace décadas, un movimiento social claramente expuesto, por la evolución de la forma de producción y comercialización del producto de nuestra fuerza de trabajo. No nos hemos atrevido a emanciparnos. 

El valor económico y el impacto social de nuestro trabajo, generará grandes cantidades de divisas, incluidas, como se dijo antes, la utilización de artistas fallecidos, no sólo por sus interpretaciones, sino ahora también gracias a la inteligencia artificial, la singularidad de su persona y su voz.

Se vuelve, pues, indispensable una correcta contratación colectiva, que represente el interés del gremio, que incluya no sólo la jornada de trabajo, sino que trascienda a la posible obtención de ganancias, no previstas por la explotación y utilización de su fuerza de trabajo.

 Gracias a la tecnología actual, es posible en unos cuantos segundos comprobar y detener oportunamente cualquier violación al derecho de autor en cualquier parte del mundo, y en cualquier medio. ¿No se podrá hacer lo mismo con nuestras interpretaciones de imagen y voz juntas o por separado?

A pesar del vacío anterior, para todos los productores usuarios y difusores de cualquier tipo de contenido audiovisual, es obligatorio pagar por El Pauteo, previa, revisión y respetar los derechos de autor e intérprete, así como la previa compensación económica, por la utilización de los acervos y las interpretaciones al dueño de los derechos de esa obra.

A la manifestación histórica del pasado 13 de julio “¡Una sola voz!”, no se le puede regatear su legitimidad, pero es importante definir la orientación del discurso, la queja, la manifestación y la propuesta.

El desconocimiento a la importancia del respeto a la obra artística en general, y a la obra audiovisual y en particular, está tan enquistado en nuestra sociedad que, paralelamente a esta histórica protesta, fue el Gobierno federal quién dio muestra de los efectos negativos por la persistencia de estos vacíos legales en la Ley Federal del Trabajo y la Ley Federal del Derecho de Autor, cuando el Instituto Nacional Electoral, INE, de manera arbitraria y unilateral, utiliza la voz contenida en archivos atribuible al actor Pepe Lavat, no solamente por el discurso o la redacción del mensaje, sino también por la singularidad de la voz de ese individuo único, irrepetible, dedicado profesionalmente a hacer de su voz una herramienta de trabajo. 

Si ante estos vacíos de la ley el Gobierno, en sus diferentes niveles, puede vulnerar los derechos patrimoniales y artísticos de los artistas, es de esperarse que estas arbitrariedades las cometan particulares, en detrimento del patrimonio de los actores y sus obras.

La utilización “en negros” sin contrato del trabajo artístico, previniendo posibles adulteraciones y el mal uso de éste que, al mismo tiempo, sin prever la posible generación de ganancias adicionales, seguirá engrosando el bolsillo de piratas, como los enquistados en la ANDI (Asociación Nacional de Intérpretes) quienes, contando con la licencia federal otorgada por el INDAUTOR, que les permite intermediar entre usuarios y difusores de contenidos y los intérpretes, sin la obligación de transparentar los montos y destinatarios que recibe, a nombre de quiénes sean titulares de derechos de intérprete.

Quienes trabajamos para cualquier dirección audiovisual, debemos reservar nuestro derecho a protestar por su utilización y retribución, y reclamar todo aspecto económico y moral, que pueda causar la utilización de nuestras ejecuciones.

También tenemos derecho a defender las fuentes de trabajo que no sean naturales. Sin embargo, es importante respetar el derecho de quienes producen y difunden contenidos audiovisuales, a contratar a quien les parezca el ejecutante idóneo, y eso incluye la utilización de la inteligencia artificial, hasta donde su derecho de intereses convenga.  

Este es el campo de batalla.

No basta colocar al actor de moda o a la estrella de televisión vigente, en la gestión y defensa de los derechos de los actores. No es sólo la inclusión de inteligencia artificial en los medios de producción audiovisual, también es el desconocimiento, la apatía y el egoísmo de los dirigentes del gremio lo que ha sembrado hambre, enfermedad y muerte entre actores, incluidos aquellos que gozaron de fama y fortuna. Falta voluntad para hacer una correcta y eficaz defensa del trabajo que desempeñamos los actores. Prevalece la egolatría, la soberbia y la ignorancia.

Aplaudimos a los asistentes a “Una sola voz”. Ahora falta saber qué dice la voz, los motivos de su queja, su propuesta, y, por supuesto, quién sería el interlocutor. Y más adelante, luego de la promulgación de las leyes y reglamentos que se reclaman, ¿quiénes serían los encargados de hacerlas cumplir? 

El derecho de autor y el derecho laboral, son reivindicativos. Por ello, la Asociación Nacional de Actores es un sindicato en resistencia, lo que implica su constante, evolución, transformación y democratización, por lo que a la Asociación Nacional de Intérpretes exige obligarse a la transparencia y eficacia en su funcionamiento. 

Para ambos casos, rendir cuentas es indispensable. Rendir cuentas implica remover al incompetente, incapaz, traidor, mediocre, ignorante, miserable, al traidor. Lo cual sólo se logra con conciencia de clase. Sin embargo, hasta hoy los actores dormimos bajo la bota del adversario, del enemigo. El traidor está en casa, y lo seguiremos demostrando.

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