El sindicalismo morenista y crimen organizado

Tiene a las autoridades entre sus mejores defensores

Sus dirigentes tienen en común: un cártel, una central obrera, un líder sindical, la extorsión, cobros de piso, distribución y venta de drogas, y “padrinos políticos”

Por: Mario Hernández González

“El chiste no es orinar sino hacer espuma”, era una de las frases predilectas de Leonardo Rodríguez Alcaine, “La Güera”, heredero de la CTM tras la muerte de Fidel Velázquez en 1997, para indicar que es muy difícil “comenzar de cero”, y remataba: “El único amigo es un peso en la bolsa”. Ideología sindicalista que a pie juntillas continúan algunos dirigentes sindicales que, para hacerse de poder y riqueza a corto plazo, operan con el crimen organizado.

La corrupción sindical en México tiene a las autoridades entre sus mejores defensores. Dos buenos ejemplos salieron a la luz pública en octubre y diciembre de 2025, cuando fueron detenidos Nazario Ramírez Ramírez y Edgar Rodríguez Ortiz, “El Limones”, líderes sindicales que operaban en Puebla, Jalisco y Durango (en particular en la zona de La Laguna) para los cárteles Jalisco Nueva Generación (CJNG) y de Sinaloa, respectivamente.

Ambos dirigentes sindicales tienen mucho en común: un cártel, una central obrera, un líder sindical, la extorsión, cobros de piso, distribución y venta de drogas, y políticos que los “apadrinaban” (e incluso se tomaban fotos con ellos).

Sabiendo que sus protegidos están perdidos, sus “padrinos políticos” hicieron extraordinarios malabares para salirse de esa lodosa cancha, apenas sus “ahijados” cayeron. Negaron esa oscura relación.

La detención de Ramírez escaló al ámbito político, luego de que en redes sociales circulara una fotografía en la que el narco dirigente sindical cetemista aparece con el –risueño– gobernador Pablo Lemus.

Ante la imposibilidad de negar lo evidente, en declaraciones posteriores el mandatario reconoció haber coincidido con el líder sindical en eventos públicos, pero negó cualquier vínculo de protección.

“Sé reconocer a las personas con las que he coincidido; si cometió un delito, tendrá que pagarlo”, dijo, tras de asegurar que Ramírez era considerado un objetivo prioritario del gabinete de seguridad federal y que su gobierno colaboraba con la Fiscalía General de la República (FGR) para deslindar responsabilidades.

En las respectivas conversaciones con los representantes de la prensa, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, de Ramírez no mencionó que era dirigente sindical, sino “empresario”.

En la correspondiente a la detención de “El Limones”, Harfuch de plano negó que el jefe de plaza de los Cabrera Sarabia, “El Limones”, tuviera relación con la CATEM, que dirige el diputado morenista Pedro Haces Barba. Lo negó aun cuando en redes sociales se ve cómo Rodríguez Ortiz, agradecía a Pedro Haces por nombrarlo secretario general de la CATEM Durango, el 20 de marzo de 2023.

Durante conferencia de prensa realizada el 14 de diciembre, el funcionario federal negó que las investigaciones en contra de Rodríguez Ortiz, estuvieran relacionadas con algún sindicato.

“La investigación inició por denuncias específicas sobre extorsión que no están vinculadas a ningún sindicato. Es una extorsión directa, desde cobrarle a empresarios, agricultores, por agua también, pozos de agua. Hay varios delitos que se están investigando, pero ninguno está relacionado como tal con un sindicato”, aseguró.

Corre fuertemente el rumor de que los dos dirigentes sindicales detenidos, cuentan con evidencias para hundir a muchos otros “padrinos políticos”, y también que estarían dispuestos a “cantarlas” si el eslabón más fuerte de la cadena criminal no los ayuda en su desgracia. La especulación es grande, pero verosímil.

Hasta antes de su captura, Nazario Ramírez fungía como secretario del Frente Transportista de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Jalisco, lo que revela el alcance del CJNG dentro de estructuras sindicales y políticas del estado, donde era conocido como un dirigente influyente en el transporte afiliado a la CTM.

Además de manejar las rutas, los permisos y las negociaciones gremiales, controlaba la obra pública y la venta de materiales de construcción, y trabajaba por igual con gobiernos de Movimiento Ciudadano en Jalisco, que con el de Morena en Puebla.

Sin embargo, utilizaba su posición sindical en el sector del transporte para coordinar y encubrir operaciones del CJNG, como extorsiones, cobros de piso y distribución de droga. Es decir, mantenía una estructura paralela dentro del sindicato (bajo apariencia legal), que le permitía coordinar las actividades y operaciones ilícitas del narcotráfico organizado.

Por motivos similares, dos meses después, en diciembre de 2025, fue detenido Edgar Rodríguez Ortiz, “El Limones”, secretario general de la CATEM-Durango, quien operaba en Durango, particularmente en la zona de La Laguna, para una fracción del Cártel de Sinaloa. Se le señala de extorsión y de cobrar piso a empresarios y agricultores de Coahuila y Durango.

La Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), es el sindicato preferido de la llamada Cuarta Transformación. Su líder, Pedro Haces Barba, no sólo es diputado por Morena sino uno de los operadores más importantes de Ricardo Monreal en la Cámara baja.

Los lazos de sindicatos con el crimen organizado no son nuevos en México ni en el mundo. La facilidad con la que el crimen organizado ha penetrado los sindicatos en el país tiene que ver fundamentalmente con la falta de transparencia.

Una buena parte de los sindicatos en México están vinculados al poder en turno, prestan servicios de control político y electoral a cambio de una especie de patente de corso.

No es gratuito que haya tantos líderes sindicales convertidos en verdaderos potentados, el caso más reciente y evidente es el de Pedro Haces, pero antes estuvieron Carlos Romero Deschamps, en el sindicato de Pemex; Elba Esther Gordillo, en el SNTE, protegida primero por el PRI y luego por el PAN; Víctor Flores Morales, líder ferrocarrilero; Francisco Hernández Juárez, líder de telefonistas; y el hoy miembro de la llamada “Cuarta Transformación”4T, Napoleón Gómez Urrutia, líder del sindicato de la industria minera.



La penetración en los sindicatos es otra señal de cómo el crimen organizado ha tomado el control de territorios y rentas, mucho más allá del trasiego y venta de drogas.

Sin embargo, junto con el narcotráfico, para los cárteles son también importantes la extorsión, el cobro de piso, el control de algunos negocios como la construcción, la recolección de basura, el transporte y la operación de centrales camioneras, puertos y aduanas, entre otros. Actividades ilícitas que, cada vez más, operan a través de los sindicatos.

Si bien Fidel Velázquez es recordado por algunas frases célebres, como “A balazos llegamos y los votos no nos sacarán”, en referencia al avance de la oposición, a los dirigentes sindicales morenistas se les recordará por esta frase: “Si con billetes del narco llegamos nadie nos frenará”, como respuesta a los señalamientos de que detrás de sus riquezas y poder político está el crimen organizado.

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