Hoy es nuevo miembro del partido en el poder, Morena

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“El Chino” Aragón y el asesinato del cardenal Posadas 

Como director de la extinta PJF, fue señalado de proteger a “El señor de los cielos” y pieza clave para esclarecer el crimen del purpurado, en mayo de 1993.

Por: José Luis García Cabrera

Al día siguiente del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, la mañana del martes del 25 de mayo de 1993, Benjamín Arellano Félix se sobresaltó al identificar la voz que le llegó a través de su teléfono celular. Horas antes, el Gobierno del presidente Salinas los culpó a él y a sus hermanos y a “El Chapo” Guzmán del homicidio.

Al teléfono estaba el director de la Policía Judicial Federal (PJF), Rodolfo León “El Chino” Aragón, quien horas antes le había asegurado a su hermano Ramón que podía llegar al aeropuerto de Guadalajara, escenario del atentado del que ahora se les culpaba.

Aunque confiaba en el jefe policiaco, con reservas aceptó hablar con él cuando le dijo que era necesario reunirse para ver la manera de sacarlos del embrollo. En realidad, “El Chino” era amigo de Ramón, no de él. Comenzó a tratarlo cuando, recién había sido nombrado jefe de la PJF, Amado, “El señor de los cielos”, se lo presentó a Benjamín, su hermano.

La cita fue alrededor de las cuatro de la tarde, en el aeropuerto de Tijuana.

–El problema es muy grave, los responsabilizan de la muerte del cardenal –dijo “El Chino”, de entrada.

–Usted bien sabe que nosotros no fuimos, yo estaba en Tijuana y Ramón ya estaba arriba del avión cuando eso sucedió –respondió Benjamín.

–Claro, yo sé que ustedes no fueron. ¡Fue mi gente! –dijo muy ufano y cínicamente el jefe policiaco.

Al ver la expresión de Benjamín, añadió, rudamente:

–No te preocupes, hay una solución. Y la solución es que me entregues diez millones de dólares, y me “pongas” algunos domicilios para catearlos, ya que tengo a dos de tus hombres que viajaron con Ramón a Guadalajara.

–¿Está seguro? Me dijeron que esto va para largo –dijo, con recelo Benjamín.

–No hay “pedo” –repuso León Aragón.

Se produjo una corta pausa, hasta que finalmente, con voz emocionada, Benjamín dijo:

–Voy a buscar los domicilios, y déjeme ver lo del dinero.

Horas después, por la noche, Benjamín se reunió con su hermano Ramón, quien le comentó que ya le había entregado el dinero al jefe policiaco, lo mismo que los domicilios, para catearlos.


En su primera hipótesis que elaboró la PGR sobre el asesinato, dijo que los Arellano Félix planearon el atentado que iba dirigido contra Guzmán, su enemigo. Hasta ofreció 15 millones de pesos como recompensa para quienes proporcionaran datos que dieran con el paradero de los hermanos.

Al día siguiente, reformuló su hipótesis e indicó que a Javier (en realidad era Ramón), el más joven de los Arellano Félix, se le había visto huir en el vuelo comercial 110 de Aeroméxico hacia Tijuana, cargando sus armas ocultas en una bolsa de lona, con la complicidad de personal del aeropuerto. Aunque también fue plenamente identificado, la PGR no citó a Jorge Hank Rhon, el hijo menor del secretario de Agricultura, Carlos Hank González, como unos de los acompañantes de Ramón.

Los Arellano Félix, a través de un emisario, contestaron a la PGR que nada habían tenido que ver con el asesinato del purpurado, que no eran ellos los culpables. A partir de entonces, la información sobre ellos comenzó a ser el pan de cada día para los principales periódicos nacionales y extranjeros. De la noche a la mañana todo mundo se enteró de sus correrías que venían haciendo desde principios de los 80s. Se supo de sus delitos diez años después, sólo tras la muerte del presbítero.

Dos días más tarde, en declaraciones ministeriales, las aeromozas del vuelo 110 de Aeroméxico, María Guadalupe Flores Aguilar y Angélica África Sánchez Masón, coincidieron en que en dicho vuelo viajó en “Clase Premier” el hijo menor del secretario de Agricultura. Así como algunos de los pistoleros que habían participado en la balacera.

El 28 de mayo, respetando el acuerdo con “El Chino”, Ramón y Benjamín entregaron a “El Puma”, y a Ramón Torres Méndez, “El Spooky”. La PGR informó que fueron “capturados” por agentes de la PJF. En su primera declaración, los “detenidos” se apegaron a la versión oficial de “fuego cruzado”. “El Spooky” sería asesinado en su celda, cuando amenazó con retractarse de su declaración y decir “la verdad”.

“El Chapo” Guzmán se mantuvo oculto en la Ciudad de México y con pasaportes falsos, junto con tres de sus hombres y una mujer, se refugió en Guatemala donde días después fue apresado, debido a una traición del teniente coronel Carlos Humberto Rosales.

Enterado donde se encontraba, el Gobierno mexicano pidió la colaboración de las autoridades guatemaltecas y salvadoreñas. De esta manera, un grupo élite del Ejército guatemalteco lo capturó en junio de 1993 en el Hotel Panamericana, junto con sus cuatro acompañantes. Lo entregaron al teniente coronel Carlos Humberto Rosales, quien, a nombre del coronel Jorge Carrillo Olea, responsable de la Lucha Contra el Narcotráfico de la PGR, le pidió 1.5 millones de dólares, con la promesa de no entregarlo. No cumplió y lo remitió al general Guillermo Álvarez Nahara, exjefe de la Policía Judicial Militar y encargado de coordinar el traslado de “El Chapo” Guzmán.

–¿Cuánto quieren? –preguntó Guzmán al general Álvarez Nahara, quien, a bordo de un avión de la Fuerza Aérea lo trasladaba a Toluca. –Tengo mucho; estoy arreglado muy arriba –agregó.

Durante el vuelo, Guzmán habló con el militar sobre las redes de corrupción en que apoyaba sus actividades. Salpicó a todo mundo, incluyendo a un par ex procuradores, al subprocurador Ponce Rojas, al secretario del Presidente, Justo Ceja, y al director de la PJF Rodolfo León Aragón. Habló de las millonarias cantidades de dólares que entregaba a los comandantes José Luis Larrazolo Rubio, Cristian Peralta y Guillermo Salazar. Sin olvidar a los funcionarios de la administración del presidente Salinas. Información que Álvarez Nahara anotó en un oficio de cuatro hojas, que luego entregó a la Procuraduría General de Justicia Militar.

Señalamientos que poco después hundiría a algunos policías y a ciertos funcionarios de nivel medio. Se produjeron ceses y súbitas remociones. Pero ya recluido en el penal de Almoloya, “El Chapo” se negó a sostener lo que había declarado en el avión y constaba en los partes levantados por funcionarios de inteligencia militar. Aceptó que le habían leído la cartilla, y que mejor ahí lo dejaba.


“El Chino”, en el “Maxiproceso” de 1999

Durante cinco años estuvo prófugo de la justicia

Bajo las siglas del PRI incursionó en la política y logró ser presidente municipal de Salina Cruz, Oaxaca, entre 2017 y 2018 … (sumario)

La trayectoria policiaca de Rodolfo León “El Chino” Aragón, hoy nuevo miembro del partido en el poder, Morena, siempre estuvo marcada por no pocas acusaciones de presuntos vínculos con el narcotráfico (como brindar protección al Cártel de Juárez, dirigido por Amado Carrillo Fuentes, “El señor de loa cielos”) e, incluso, de ser pieza clave para el esclarecimiento del homicidio del cardenal Posadas, en mayo de 1993.

Como Director de la Policía Judicial Federal (PJF) durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), estuvo bajo la lupa por el sonado homicidio del purpurado. Testigos en implicados lo señalaron de ser el “coordinador” del crimen; imputación que, naturalmente, él siempre negó.

En 1999, durante el llamado “Maxiproceso” (similar al histórico Maxiproceso de Palermo, Italia, contra la mafia– con el que se pretendió juzgar de manera conjunta a grandes redes de criminales y a los funcionarios públicos, políticos o empresarios que los protegían), fue acusado de brindar protección a las redes de narcos para que sin problemas ingresaran grandes cargamentos de cocaína colombiana por el puerto de Salina Cruz, Oaxaca, hacia el norte del país.

Se le giró una orden de aprehensión dentro del expediente conocido como el “Caso Cancún” (en el cual el principal protagonista fue el ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva) por delitos contra la salud, delincuencia organizada y lavado de dinero. Pero huyó fuera del país al que regresó cuando, en agosto de 2004, un tribunal le concedió un amparo que anuló dicha orden judicial.

Originario de Salina Cruz, incursionó en la política local y logró ser presidente municipal de ese puerto oaxaqueño entre 2017 y 2018 bajo las siglas del PRI. Hoy, con el respaldo de Morena, regresa a la política nacional sin considerar su negro historial y antiguos señalamientos judiciales.


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