¿Has sentido que el pasado no te deja avanzar?
Acumulamos pensamientos negativos, creencias y preocupación innecesaria que disminuyen nuestra energía y bienestar y nos impiden disfrutar del presente.
Por: Verónica Lucía Nava Rubio

Hay diferentes formas de pensar, creencias y conocimientos que influyen –o han influido–en nuestra forma de ser y comportamiento y a darle sentido a la información que nos llega y rodea. Misma que, a veces, la transformamos en “basura mental”, por la acumulación de pensamientos negativos, creencias y preocupaciones excesivas centradas en problemas o malestares, que disminuyen nuestra energía y bienestar y nos impiden disfrutar del presente.
Pero ¿realmente conocemos nuestros propios pensamientos? Cuando platicas de cómo te va en la vida, ¿haces hincapié de tus áreas negativas, rencores, traumas, cargas ajenas, errores y falsas esperanzas, y expectativas que esperas de quienes te rodean?
Si eres una de esas personas, quizá desconoces que el aprendizaje de cada experiencia es significativo para quien eres hoy. ¿Te gustaría evaluar qué tipo de pensamientos te abruman más, para explorar un ejercicio de limpieza mental para rescatar y cambiar a positivo los procesos negativos y descubrir por qué esta situación y cómo cambiarla?
Creamos “basura mental” cuando acumulamos pensamientos negativos, creencias que te limitan y no te dejan avanzar; hay preocupación innecesaria y las emociones que no has podido procesar, que saturan tu mente y no te deja ver más allá. Además, cuando sirves como “basurero” de otras personas, al escuchar sus flaquezas que te crean estrés, ansiedad, fatiga mental y disminuye tu bienestar al grado que te bloqueas y no avanzas.
Cuando eso sucede, te la pasas dando vueltas a los errores del pasado, y caes en la expresión “si hubiera”, que significa que lamentarse por el pasado no sirve para cambiarlo: “si hubiera hecho esto”, “si me hubiera ido por allá”, “qué hubiera pasado…”, etcétera. Situación imaginaria que no puede alterarse ni traerse al presente, pero en redes sociales y medios de comunicación, en algunos casos, te hacen creer que la decisión nunca tomada habría sido mejor… o peor.
Por consiguiente, comprender y procesar el pasado es importante para nuestro crecimiento personal, pues nos proporciona herramientas para avanzar y transformar los errores o las experiencias difíciles en lecciones valiosas y fortalecer nuestra capacidad de adaptación.
Sin embargo, para que el pasado sea un aliado y no un obstáculo, la clave está en usarlo como un puente para aprender, en lugar de un ancla que nos detenga en el dolor, la nostalgia o los recuerdos tóxicos que sólo lastiman y no nos permiten crecer y avanzar.
Entender nuestra historia nos ayuda a identificar patrones de conducta, comprender nuestras emociones y saber qué nos hace bien. Aceptar lo que sucedió, especialmente lo doloroso, es el paso necesario para dejar ir el resentimiento o la culpa.
¿Has sentido que el pasado no te deja avanzar? Anota esos pensamientos recurrentes y negativos, así como todo lo que te preocupa. Verlos escritos y leerlos, ayudará a que tu cerebro los procese y suelte. Evitará, también, asumir responsabilidades de las personas que te rodean, resolver sus enojos, mal entendidos o su mal humor. Establece tus límites; recuerda que eso no te pertenece; tampoco sus actitudes toxicas, que pueden afectar tu día a día.
Cuando te percates y comiences a eliminar la “basura mental” que generas o has permitido afecte negativamente, verás cómo tu energía cambia para bien. Tendrás una visión diferente de lo que quieres lograr o en lo que buscas avanzar.
Entonces, agradece y valora lo que la vida te ofrece. Agradecer es el acto de reconocer, valorar y mostrar aprecio por los beneficios que la existencia brinda cuando de buena manera estás conectado con el presente.
Responsabilízate de ti mismo (a) e identifica qué ayuda y qué no. Aprende a percibir cuando la “información” que llega, con un punto de vista ilógico, te hace creer que la decisión nunca tomada habría sido mejor… o peor.








