Lunna Mursan
Su versatilidad y flexibilidad para usar diferentes tonos, registros y matices vocales, han enriquecido su expresión artística
Por José Luis García Cabrera
La entrevista es un acto de intromisión, con la explícita intención de saber, conocer, descubrir, sorprender, atrapar al o la entrevistada. El periodista se atribuye el derecho a interrogar y someter. Aun así, hay entregas voluntarias y resistencias infranqueables.
Son las 18:00 horas de un jueves. La intención es entrevistar a Lunna Mursan, la cantante originaria de Caborca, Sonora, de quien tanto se habla en algunos escenarios bohemios, restaurantes, centros de diversión y de espectáculos.


Minutos después, atisbamos un poco en la vida de una mujer de dulce y bravía voz que, con los pies en la tierra, sin temor sino legítima ambición, sueña en grande: crecer más en la dura y difícil carrera de cantante. Una cadena de jornadas triunfales recientes, es la huella que la caborquense ha logrado en el mundo del espectáculo.
A lo largo de nuestra conversación, descubrimos en Lunna Mursan a una mujer distinta a la que escuchamos en el escenario, capaz de permitir que sus ojos risueños se iluminen cuando habla de su entrañable madre, quien la llama “mi gorriosillo pecho amarillo”, porque una vez que concluyó la licenciatura en Música, Canto clásico y Opera, dejó el “nido” para avecindarse en la Ciudad de México. Se iluminan, en el momento en que recuerda a sus dos hermanos y a su hermana Beatriz Adriana. Pero sobretodo cuando habla de su pequeña hija.
Se iluminan, asimismo, al recordar su infancia y sus primeros años de escuela, en los que era voz principal de la Rondalla de la primaria; el momento en el que, ante 20 mil personas, cantó en el estadio de béisbol con la orquesta Filarmónica de Caborca, y la gente, de pie, aplaudió su interpretación del Himno Nacional; y, desde luego, cuando quería ser como las cantantes Selena, Gloria Trevi, Rocío Durcal y, por qué no, “inmortal” como Pedro Infante, artistas a quienes admiraba, como sólo las niñas-adolescentes lo saben hacer.
Durante nuestra charla, detectamos, también, a una artista enamorada de la vida que se duele por la inseguridad, el narcotráfico y la violencia que éste genera en México. Se duele y frustra, por el “acoso que persiste en contra de la mujer” en todos los ámbitos laborales, en particular el artístico.
–Lo que más duele, es que ese acoso ya lo normalizamos.
–Fui una niña educada por unos padres que están orgullosos de mi comportamiento; que tiene fe en su hija ausente.
–Soy una mujer romántica, porque provengo de una familia de artistas. Mi papá, tocaba la guitarra. En la familia de mi mamá, hay poetas, maestros de arte y danza folclórica.
–Por el acoso –dice–, antes lloraba mucho. Hoy me enoja y frustra; no me gusta tanto la fiesta; soy selectiva, sin llegar a ser grosera.
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Capaz de interpretar una amplia variedad de géneros musicales, estilos vocales y repertorios, Lunna Murrieta Sandoval, adaptando su voz y técnica a diferentes tipos de canciones y audiencias, no se pudo contener más y, soñando en grande, apenas terminó su diplomado en Teatro Musical, muy jovencita brincó a lo desconocido: el fracaso o la gloria. Cruzó los primeros escenarios como cantante versátil.
Pero antes, con sus apellidos Murrieta Sandoval formó el acrónimo o vocablo “Mursan” (Mur, de Murrieta, y San, de Sandoval) y, artísticamente, comenzó a presentarse como “Lunna Mursan”.
Su versatilidad en el canto y flexibilidad para usar diferentes tonos, registros y matices vocales, y su habilidad para incorporar experiencias vitales y musicales, desde entonces, han enriquecido su expresión artística. Hoy está considerada como una artista que transita del pop al jazz, la ópera, el teatro musical y el “maricheño”, el nuevo estilo con mariachi y norteño que algunos interpretes han impuesto.
Cantos de muchas épocas que repite la bella voz de la cantante, siempre idéntica y siempre distinta; experiencia artística que le ha permitido componer algunas baladas norteñas, las más recientes en coautoría con César Morquecho.
El lugar repleto de seguidores que se divierten con gran bullicio, queda en silencio cuando Lunna Mursan interpreta. Se siente sola, ante cientos de ojos. Pero no oye ni siente nada, únicamente una gran ansia de cantar y de vagar por su galería musical.
Todas las palabras aquí reseñadas fueron pronunciadas por esta joven mujer. Proyecto Vanguardia se limitó, únicamente, a darles forma periodística. Fragmentos de su vida que serán documentos valiosos para quien más adelante escriba la biografía completa de Lunna Mursan, quien lucha por hacer realidad un sueño.
Mientras tanto, podemos admirar su belleza y talento y, desde luego, escuchar su música grabada en vivo (“Raíces del Norte”, “Alma Norteña”, “Ofrenda a tu Recuerdo”, “Más Mexicana que Nunca”, “Joyas del Recuerdo”, etcétera) en YouTube, Spotify, Facebook, Instagram.






