La UNAM, en medio del escándalo

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Por el fraude masivo en su primer examen de admisión en línea

Paradójicamente, fue la institución educativa que en 1958 impulsó la llegada de la primera computadora al país y con ello la era del cómputo en América Latina.

Por: Mario Hernández González

El fraude masivo cometido en su primer examen de admisión en línea para licenciatura, mantiene a la UNAM en una crisis coyuntural de desprestigio y credibilidad. En la prueba de ingreso virtual, hubo filtraciones de preguntas, uso de inteligencia artificial, suplantación de identidad y venta de servicios ilegales.

Razones por las que la Máxima Casa de Estudios suspendió de forma temporal las inscripciones y una comisión técnica revisa los resultados, ante reclamos de los jóvenes aspirantes rechazados que entre marchas y protestas exigen la anulación del examen de ingreso y que éste se repita este mismo año, pero de manera presencial.

 La falla de cálculo científico, tecnológico, logístico, operativo y comunicacional de la UNAM no es un error de conectividad, “sino el fracaso de una Rectoría incapaz de garantizar un examen limpio”, según investigadores, académicos y especialistas en evaluación educativa consultados por diversos medios de información.

De cara a la crisis coyuntural que ensombrece a la UNAM, algunos especialistas ofrecen como alternativa de solución “justa”: anular la prueba a distancia y aplicar un examen presencial de reposición, para evitar que estudiantes que hicieron trampa ocupen el lugar de alumnos honestos que quedaron fuera.

Recuerdan, sin embargo, que el escándalo revive el problema de fondo: la crisis estructural de una matrícula insuficiente ante la gigantesca demanda de educación superior en México. Y anticipan un escenario de alta complejidad legal y política si la UNAM opta por sancionar individualmente o por repetir la prueba. Ambas salidas conllevan graves riesgos para la institución:

Si identifica y castiga únicamente a quienes usaron inteligencia artificial o compraron respuestas, anticipan: los afectados podrían promover juicios de amparo argumentando la violación al debido proceso y cancelaciones injustificadas. Además, el uso de modelos de lenguaje e IA en tiempo real fuera del ángulo de la cámara es técnicamente indetectable de forma retrospectiva. Al no tener pruebas irrefutables, la UNAM quedaría legalmente vulnerable si retira un lugar asignado.

Si decide anular el concurso para aplicar un examen presencial de reposición, los riesgos serían “políticamente muy graves”. Habría movilización y protesta de miles de estudiantes que obtuvieron sus altos puntajes de forma legítima y honesta. Anular los resultados válidos, se afectaría derechos de los aspirantes que cumplieron las reglas éticamente. Lo que desataría demandas legales en contra de la UNAM por vulnerar un derecho ya publicado.

Por otro lado, organizar una jornada presencial extraordinaria para más de 107 mil aspirantes implica un gasto presupuestal imprevisto y el reconocimiento explícito del colapso de sus sistemas digitales, lo que dañaría severamente la autonomía y el prestigio institucional.

Al final, la decisión depende de la Comisión Técnica de Expertos que revisa los datos para emitir una resolución “justa”.


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