Prioriza asuntos de su partido y no los capitalinos
Preocupa que Brugada no resuelva problemas de la CDMX. A casi dos años de ser jefa de Gobierno, su aprobación se dividió y su gestión enfrenta retos en competitividad, manejo de recursos públicos y movilidad.
Por: Serapio

Clara Brugada cumplirá dos años como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, y su aprobación se dividió por los temas que preocupan a los chilangos. Al margen de tensiones políticas, su gestión enfrenta en 2026 retos importantes en competitividad urbana, manejo de recursos públicos y fallas en los servicios de movilidad, principalmente.
Con Brugada al frente, la Ciudad de México cayó del segundo al décimo puesto en el Índice de Competitividad Urbana del IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad, un centro de investigación en política pública apartidista y sin fines de lucro, que con datos y análisis rigurosos propone soluciones para los desafíos nacionales), lo que afecta la atracción de inversiones y el desarrollo económico general de la capital.
No se olvida que en vísperas del pasado Mundial de Fútbol, la oposición, partidos locales y no pocos vecinos criticaron el uso de más de 84 millones de pesos destinados a pintar puentes y cruces peatonales de morado y amarillo con iconografía de ajolotes. Argumentaron, asimismo, un desvío de prioridades frente a las urgencias de movilidad y servicios.


Los contratos sin licitación del gobierno capitalino y la opacidad (o presunta corrupción) de esos recursos, también son severamente cuestionados. Uno de ellos fue la asignación de contratos por más de 250 millones de pesos a una sola empresa sin concurso abierto.
No se digan las obras y sus retrasos y los problemas de movilidad y servicios que los chilangos vivieron durante los trabajos viales rumbo al Mundial de Fútbol 2026: causaron tráfico severo y afectaciones en los accesos al aeropuerto.
Los millones de usuarios siguen reportando retrasos y problemas constantes en el Sistema de Transporte Colectivo Metro y percances en el Tren Ligero.

Quizá por todo esto, la opinión de los capitalinos sobre su trabajo, en agosto, se dividió. Encuestas recientes muestran que casi el 50 por ciento de los habitantes desaprobaron sus actividades como jefa de Gobierno, al considerar que su administración da prioridad a eventos masivos e imagen urbana en lugar de resolver la crisis de seguridad, el deterioro de los servicios públicos y la gobernabilidad.
Otros problemas que agobian a la capital podrían agruparse en las siguientes áreas: altas tasas de desaprobación ciudadana ante la percepción de inseguridad y las operaciones de grupos delictivos en la capital; incremento notable en el despojo de inmuebles; agresiones a manifestantes (como madres buscadoras, por ejemplo), sumadas al lento avance en investigaciones de homicidios de colaboradores cercanos.
El abasto de agua, es, sin duda, una de las crisis más agudas y persistentes en la capital mexicana, lo que genera constantes protestas por desabasto. El sistema de transporte, particularmente el Metro, mantiene quejas por fallas operativas y la falta de mantenimiento profundo.
Los socavones, los baches y las lluvias evidencian la falta de atención de las calles y las banquetas, por la nula infraestructura vial. Los capitalinos tampoco están de acuerdo con su tolerancia a los bloqueos y protestas, con afectaciones viales y comerciales millonarias generadas por plantones prolongados (como los de la CNTE, aliada de su partido, Morena) y marchas en arterias principales como el Paseo de la Reforma.
A Brugada, pues, se le acusa de desconexión gubernamental. Es decir, se le crítica de priorizar eventos masivos o propaganda de su partido en lugar de resolver las crisis capitalinas del día a día.










