Interviene la Segob y el cambio de dirigente se va hasta noviembre
Gobernación desactivo un potencial problema a la jefa de Gobierno, Clara Brugada, durante la celebración del Mundial en la Ciudad de México
Por: Mario Hernández González

La renovación del Comité Ejecutivo General (CEG) para los cerca de 100 mil integrantes de las 40 secciones del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX), desde hace meses, ha sido un martirio tanto para ellos como para sus familias. Pero al acercarse el Mundial la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, no se tentó el corazón para ofrecerles una “solución” al conflicto.
Cuando los burócratas al servicio del Gobierno capitalino escucharon la “solución”, comenzaron a imaginarse un mundo sin vicios históricos en los procesos sindicales, donde los únicos ganones, desde siempre, y ahora ya no tan subrepticiamente, luchan día a día por no perder sus canonjías y prebendas millonarias.
Este fue el primer pensamiento que muchos trabajadores tuvieron cuando, a petición de la responsable de la política interna, el 18 de mayo, quienes se disputan encabezar el Comité Ejecutivo General del SUTGCMX aceptaron la realización de nuevas elecciones el próximo mes de noviembre para elegir a su presidente.




Esto se debe en parte a la imagen que les han dado todos los anteriores presidentes del CEG, por sus no pocos escándalos de enriquecimiento muy explicable y corrupción: Aarón Ortega Villa, es sólo uno de los muchos ejemplos claros de esto.
Pero ¿realmente hay que creer que en noviembre próximo se elegirá nuevo presidente del CEG sin contratiempos? ¿O es sólo una salida utópica (al estilo de la jefa de Gobierno, Clara Brugada)? para que el Mundial se desarrolle en la Ciudad de México sin este conflicto laboral, que ya dura meses, sigue creciento, y nadie, realmente, ha podido solucionar.
Hoy en día es más que conocida la manifiesta inconformidad de Hugo Alonso Ortiz, dirigente de los trabajadores de la Sección Limpia que se proclamó presidente del CEG, después de la asamblea realizada en octubre pasado, a la que, mañosamente, no asistieron los dirigentes de las secciones opositoras para que el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje (TFCA) le negara la toma de nota (como sucedió), por lo que Alonso Ortiz y su equipo aceptaron ir a nuevos comicios.
Para no pocos burócratas al servicio de la Ciudad de México, la “solución” de Rodríguez parecería que la planteó para un futuro distópico, ficticio, en una sociedad futura repleta de “grillos” que para entonces estarán (muchos ya lo están) buscando cómo conseguir o mantener sus canonjías y prebendas a costa del erario, entre ellos el de la Ciudad de México.

Entre esos “grillos” destaca el “embaucador” y abusivo José Carlos Acosta Ruiz, ex alcalde Xochimilco y actual coordinador de Capital Humano, que está haciendo negocio dando plaza a trabajadores de la Nómina Ocho del Gobierno capitalino (el mismo en el que Brugada ordenó se basificara a 14 mil trabajadores a partir del primer semestre de este año), a cambio de que lo respalden políticamente, por lo que varios alcaldes piden su cabeza a Brugada.
En la reunión con Rosa Icela estuvo Juan Pablo de Botton, secretario de Finanzas de la Ciudad de México y, por ende, jefe de Acosta Ruiz, por lo que se presume que sus días como “embaucador y abusivo” están contados.
Además, no se olvida que hace casi cinco años, durante la elección para elegir a Aarón Ortega Villa como presidente del CEG del SUTGCDMX, Acosta Ruiz estuvo detrás de los desmanes, robo y quema de urnas en algunas alcaldías. Aunque el entonces líder nacional de la FSTSE, Joel Ayala Almeida, lo calificó como un “proceso ordenado, democrático y transparente”.
Después de un año que el Sindicato no contó con presidente y CEG, la sucesión se realizó en medio de inconformidades e irregularidades; baja participación de sindicalizados, golpes, quemas de papeletas y casillas con el logo del Instituto Electoral de la Ciudad de México.

En las alcaldías Tláhuac y Xochimilco, la elección arrancó con protestas, quemas de papeletas y urnas, supuestamente en protesta a que a los trabajadores de esas dos demarcaciones se obligaba a aportar una cuota para carecer de una representación, denunciaron entonces sindicalizados.
En Xochimilco (demarcación de la que Acosta Ruiz fue alcalde), se enfrentaron los grupos inconformes que rechazaban a Ortega Villa y la convocatoria para la elección. No permitieron la instalación del mobiliario para votar, quemaron papeletas y casillas con el logo del IECM.
Otro “político” que supuestamente ha intentado, pero no pudo, encontrarle una “solución” al conflicto del sindicato de los trabajadores de la capital mexicana, por lo que tuvo que intervenir la secretaria de Gobernación, es el secretario de Gobierno, César Cravioto Romero, ante miradas de soslayo o de sospecha de su jefa, Clara Brugada.
Desde entonces, de hablantín Cravioto Romero pasó a ser uno de los floreros del Antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México.
La intervención de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, ¿realmente desactivó el largo conflicto del SUTGCDMX?, quizá no. Pero al menos dará un respiro a la utópica jefa de Gobierno; mientras pasa el esperado Mundial de Fútbol.








