¡Quiero cambiar mi vida!

Es frecuente que creencias o miedos interfieran en el cambio

Transformarse es un proceso individual que comienza en uno mismo, por tanto, nosotros somos los principales conductores de nuestra mutación.

Por: Verónica Lucía Nava Rubio

Ya pasaron siete meses del este 2026, y sientes que lo hicieron muy rápido y que el tiempo no va a regresar.

Hoy en día vivimos en un ambiente donde hay exceso de crisis externas; donde los cambios de humor ajenos y las exigencias del día a día no están bajo nuestro control, porque tú no puedes cambiar el comportamiento de los demás, o porque tratas de moldear tu propia vida. Pero tu avance hasta ahora no se va a medir por la calma de tu entorno, sino por tus propias acciones que forjarán tu carácter.

Si revisas todo lo que viviste de enero a julio, encontrarás una mezcla de objetivos concluidos y no concluidos, metas inconclusas y proyectos que aún no has empezado, y otros que no tenías contemplados. Quizás esto lo veas como un tiempo perdido. No es así, pues esta revisión de vida es para ti un control fundamental para el futuro inmediato.

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos querido cambiar. Los motivos pueden ser muchos, y muy disímbolos. Lo importante es hacerlo si crees que lo que tienes, en realidad, no es lo que deseas.

El cambio o la transformación es algo normal en los seres humanos y en la naturaleza, pero no siempre es fácil. Desprenderse de los viejos hábitos y abrazar otros más útiles y motivadores puede ser algo confuso.

Conocerte asimismo no es tiempo perdido. Lo mismo que darte cuenta que no puedes cambiar a los demás. Para comenzar de nuevo, lo primero que debes hacer es saber qué quieres, cuáles son tus deseos, cuáles son tus cualidades que posees y cuál es la dirección que quiere seguir.

Es decir, en un autoconocimiento véncete a ti mismo, doma tus impulsos, resiste la tentación de reaccionar ante tu entorno al elegir la razón, por encima de la emoción. Además de transformar y crear nuevos hábitos en disciplinas, esta nueva convicción te va ayudar a avanzar sin importar de lo que ocurre a tu alrededor, manteniendo el compromiso con tu desarrollo y paz mental.

Este autoconocimiento y autorreflexión, no son ni serán negociables. Porque son clave para poder averiguar cuál es el propósito que uno tiene en la vida y nos mantiene motivados: es la fuerza que nos ayuda a movernos día a día.

Ahora bien, cambiar no solamente consiste en visualizar el propósito, sino en disfrutar del camino mientras se persigue. Aun se tiene la idea que necesitamos vivir en un espacio perfecto, pacífico y con buenos colaboradores para poder empezar a hacer cambios o avanzar en nuestra vida.

Sin embargo, esto no es así. Para que veas y disfrutes un verdadero progreso, tienes que crecer y eliminar tu basura mental. Es decir, debes mantener tus rutinas: mantenerte hidratado, unos minutos de lectura, ejercitarte, cuidar tus horas de sueño, entre otras actividades, que te ayudarán a tomar mejores decisiones, sin importar que tan complejo y difícil sea tu entorno familiar, escolar, laboral.

Para hacerlo de manera eficaz, es necesario conectar con uno mismo. Por eso es necesario conocerse a fondo. Muchas veces queremos cambiar, pero la opinión de los demás nos influye de tal manera que creemos que aquello que nos imponen es lo que nosotros queremos. Las metas a perseguir deben ser genuinas, si no, será difícil cambiar.

Si tomaste la decisión de cambiar, es necesario tener una buena dosis de voluntad. Abrirse al cambio significa estar dispuestos a transformarnos y a perseguir las metas a través de una cierta cantidad de esfuerzo. Todo lo que has aprendido en esta primera mitad del año, te demuestra que el éxito no está radicando en cumplir una lista, sino en la capacidad de aplicar un equilibrio entre los placeres terrenales y el uso de los bienes materiales.

Además, te darás cuenta de que evitaras los excesos de comida, bebidas, gastos innecesarios y placeres físicos, teniendo la capacidad de mantener una calma y un equilibrio en tus emociones ante el estrés y adversidades. Sabrás apreciar lo necesario, sin caer en la vanidad o apego en las cosas materiales.

No vale solamente ponerse metas a largo plazo, sino que necesitamos tener en cuenta las de a corto plazo también, pues es la única manera de que estemos motivados durante el proceso de cambio y de que no nos olvidemos de nuestro compromiso.

No saber qué nos espera al cambiar puede producir temor, si no tenemos suficiente confianza en nosotros mismos o si visualizamos únicamente las consecuencias negativas de la transformación. Por eso debemos dejar de lado este temor irracional y analizar los riesgos de forma calmada y analítica. Aceptar que podemos fallar también es positivo. Eso no quiere decir que debamos rendirnos si las cosas no salen como deseamos, sino prepararnos para superarnos y levantarnos lo antes posible después de una caída.

Si todo lo que viviste en estos siete meses te hace sentir que estás en un entorno difícil, trata de leer o caminar. Tu voluntad debe de ser más fuerte y observarás que tus impulsos, caprichos se harán a un lado y podrás tomar decisiones más claras y orientadas al bienestar a largo plazo.

Pero si ya te percataste de que todo lo que has vivido no es tiempo en vano, pues cada obstáculo, meta u objetivo no concluido, cada relación compleja te han dejado una enseñanza; porque ya conoces los factores externos que te desestabilizan y te ayudan a anticipar tus respuestas en lugar de reaccionar de forma impulsiva. Ahora que ya conoces tu fuerza interna, manejarás tus propias estrategias de cambio.

Hoy es el momento de avanzar en forma firme; confía en ti, domina tus hábitos, evalúa y obsérvate; mira tus emociones, vence tus debilidades, evita desgastarte en batallas ajenas, ya que la guerra más importante que has ganado es contigo mismo. Tu futuro lo construyes desde el ahora, día a día, y no con incertidumbre.


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