Inteligencia y la soberanía de Sheinbaum

Ante las amenazas de Trump

Washington tomará medidas unilaterales que agravien la soberanía nacional, información real o imaginada, actual o potencial que seguramente conoce el Estado mexicano.

Por: Luis Enrique Mota Balderas

Ahora que la presidente Claudia Sheinbaum ha hecho a la soberanía nacional el eje central de su discurso (ante las presiones y amagos de intervención por parte del gobierno de Washington en temas de seguridad y narcotráfico); postura que los morenistas respaldan y la oposición cuestionan su eficacia real, es importante recordar que la Inteligencia Social, es un conocimiento elemental vinculado a la capacidad de escoger las mejores opciones para solucionar conflictos.

También, que las labores de Inteligencia son las tareas que llevan adelante unidades específicas del Estado para recoger información sobre un enemigo (real o imaginario, actual o potencial), que permitan la planificación de las eventuales operaciones civiles o militares. Sin olvidar que también existe la inteligencia militar que está relacionada a lo perteneciente o relativo a la milicia y, por lo consiguiente, en contraposición a lo civil, se utiliza y se vincula a los miembros, las instituciones y las instalaciones que forman parte de las fuerzas armadas.

Ante la posición (real o imaginaria) de que Washington presiona y amaga con intervenir en asuntos concerniente a la política mexicana (como contener el poder territorial del crimen organizado), el Gobierno federal sostiene que hay cooperación y coordinación, pero jamás subordinación ni intromisión extranjera.

Insiste en que acepta el trabajo conjunto con agencias extranjeras, pero estrictamente bajo las leyes mexicanas y la Constitución, porque la soberanía, plasmada en el Artículo 39 constitucional, “no se negocia”. Por lo tanto, rechaza cualquier propuesta de intervención militar o acciones unilaterales de Estados Unidos en territorio nacional.

Ante esta posición de la jefa del Ejecutivo federal, diversos analistas y observadores señalan que un discurso soberanista pierde fuerza si el Estado no logra contener el poder territorial del crimen organizado. Apuntan, asimismo, que la inseguridad diaria de los ciudadanos vulnera la soberanía en los hechos cotidianos.


Como ya se dijo, la inteligencia social es la capacidad que se tiene para entender, tratar y llevarse bien con la gente que nos rodea. Es decir, para relacionarnos con efectividad y sacar lo mejor de la gente de nuestro entorno.

La Inteligencia Social es, con mucho, la habilidad más útil para tener éxito en la vida. Si tenemos éxito al tratar a la gente que nos rodea, tendremos éxito en las relaciones profesionales, los amigos, los negocios, las parejas, la familia, etcétera.


La mayoría de los países del mundo cuentan con sus propios mecanismos de Inteligencia, con el claro objetivo de cubrir las necesidades del Estado a la hora de tomar las decisiones necesarias en materia de defensa.

Estos mecanismos o sistemas de Inteligencia, en su mayoría, lo conforman tres áreas específicamente delimitadas: la estratégica, zona reserva de forma exclusiva al Estado por motivos de seguridad nacional o interés social; la operacional (con divisiones y secciones); y la táctica, compuesta por las unidades y las células de Inteligencia.

La Inteligencia, regularmente, está asociada al espionaje para recoger información (en el caso militar, sobre el armamento, equipamientos, bases, comunicaciones y la capacidad tecnológica de otro país o grupo). En el caso civil, para recopilar información que permita crear las condiciones reales, para que exista el poder en beneficio de los demás, para que se ejerza y disfrute en beneficio de la comunidad en general.

Por supuesto que es importante la utilización correcta de los datos recogidos, ya que dicha información debe ser usada correctamente para que tenga sentido dentro de la estrategia civil o militar.

En su conjunto, las labores de Inteligencia incluyen el uso de la tecnología y recursos técnicos (como radares o satélites), pero también la capacidad humana en la organización de operaciones clandestinas, las tácticas de desinformación y la contra inteligencia.

Para cualquier plan u acción de Inteligencia se siguen los siguientes pasos, en este orden: dirección y planificación, recolección de datos a través de diversos tipos de medios (técnicos, humanos, interrogatorios, información pública, etcétera), procesamiento, análisis, producción y difusión.

En este contexto, se debe destacar que los medios humanos más importantes a la hora de recoger los datos que se necesitan son los individuos de enlace, los infiltrados o “topos”, los agentes de operaciones, el colaborador o informador, y los conocidos –regularmente– como “blancos” y “negros”. Los primeros, son agentes que laboran en el exterior, mientras que los “negros” están dentro, es decir, los infiltrados en las organizaciones bajo vigilancia.

En algunos casos, la Inteligencia se utiliza para desarrollar labores dentro del propio Estado. A estas actividades se les conoce como Inteligencia interior. La información obtenida por este medio, el Estado la emplea en diversos ámbitos.

Conclusión, que Estados Unidos tomará medidas unilaterales que agravien la soberanía nacional (información real o imaginaria, actual o potencial) seguramente lo saben muy bien los sistemas de Inteligencia del Estado mexicano, debidamente capacitados para interpretar correctamente las situaciones sociales que ocurren a nuestro alrededor en conjunto, en particular la de nuestros vecinos del norte.

Se deben atender los riesgos inmediatos, pero sin comprometer el futuro, mediante investigaciones más profesionales que –demás de analizar el presente– dentro de la agenda de los servicios de Inteligencia miren de manera multidimensional, para tener una noción sobre los riesgos que surgirán mañana, a partir de las decisiones que hoy se tomen.

También se debe despolitizar a los burócratas de Inteligencia, ya que regularmente responden a los intereses de la camarilla política que allí los apoltronó, sin abrir oportunidades para renovar y profesionalizar ese cuerpo de empleados públicos, haciendo uso de los recursos humanos dentro de las instituciones a un nivel en ocasiones no tan profesional (extracto del libro “Inteligencia Político Social Contra el Terrorismo y el Narcotráfico”).

*Licenciado en derecho, politólogo, especialista en temas de Inteligencia y estudioso de Seguridad Nacional.


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